Panamá, el Canal que no duerme

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Por Prensa Latina (PL) | 15 agosto, 2017 |
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Panamá, -Mucha agua corrió por las esclusas del Canal de Panamá, desde que el vapor Ancón hizo el tránsito inaugural el 15 de agosto de 1914 con rumbo sur, para atravesar del Atlántico al Pacífico.

Tantas veces se abrieron las compuertas de los dos juegos de exclusas, que solo un mantenimiento exquisito logró que las originales funcionen 103 años después, mientras las máquinas que comandaban sus movimientos y el llenado y vaciado de las cámaras, las sustituyeron en 2007.

Mirar de forma impersonal el ingenio técnico que sube y baja barcos, es una injusticia con los hombres quienes, desde la generación que lo creó hasta los que hoy lo hacen funcionar, se crecieron ante retos cotidianos para lograr el seguro cruce de naves cada vez de mayor tamaño y peso.

La vía es un atajo fluvial para pasar de uno a otro océano, lo que ahorra al menos un par de semanas de travesía y evita dar la vuelta al continente por el extremo sur donde se ubica el Estrecho de Magallanes, además de disminuir el gasto de combustible y otros, incluido el salario de tripulantes.

En 1534, el rey de España Carlos V ordenó el primer estudio para la ruta acuática a través del Istmo y una solución multimodal abrió el Camino de Cruces, el cual usaba el cauce de un río navegable y un camino que conducía hasta el primer asentamiento colonial en el Pacífico: Panamá.

Este fue el antecedente a la vía actual, mientras el resto de la historia es más difundida, aunque un tanto deformada como la repetida mentira de la diferencia de niveles entre ambos mares, que tuvo sus orígenes en épocas de Felipe II de España, quien detuvo la idea del canal porque ‘un océano inundaría al otro’.

Uno de los más complejos retos ingenieriles de la vía fluvial fue atravesar una serranía de poca elevación, impedimento para la zanja a nivel, y así surgió la solución de hacer en el centro de los cerros un lago artificial a 27 metros sobre el nivel del mar, al cual los barcos entran y salen por las esclusas.

La inundación y desagüe de las cámaras es por gravedad, bajo el principio físico de los vasos comunicantes, sin bombeo, mientras el agua fluye controlada desde el lago central hasta ambos mares, después de realizar un útil trabajo de mover embarcaciones.

Solución tan genial, que un siglo después es la misma en el diseño del canal ampliado inaugurado en junio del año pasado, aunque con los ajustes que la técnica moderna permite, principalmente para disminuir el consumo de agua y evitar detener las operaciones por mantenimiento.

En cifras, la vía transístmica vio pasar más de un millón de naves, de ellas al menos unos dos millares lo hicieron por las nuevas esclusas para megabarcos; y desde que pasó a manos panameñas, el Tesoro Nacional recibió más de 13 mil millones de dólares desde el 2000 hasta la fecha.

Aunque en aportes generales tomando en cuenta gastos operacionales, puertos, servicios, contrataciones a terceros y el salario de los trabajadores, en todos los casos ingresos directos al país, el canal representa un tercio de la economía nacional.

Por cariño tal vez, la histórica instalación de cumpleaños este día, prefieren no llamarla ‘el canal viejo’, sino ‘el original’ o ‘el centenario’, como respeto al anciano testigo pétreo de muchas épocas, que no muestra síntomas de cansancio a pesar de su trabajo permanente, porque el canal no duerme.

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