Parque Desembarco del Granma, hogar de montañas y mar

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Por  Maité Rizo Cedeño | 5 junio, 2017 |
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El Parque Nacional Desembarco del Granma, ubicado en la zona suroriental de Cuba, en el municipio costero de Niquero, es un espacio donde se unen las montañas y el mar para convertir a esta región en una de las más hermosas y de mayor endemismo en el país.
Mamíferos, aves, anfibios e importantes poblaciones de moluscos y mariposas conforman la fauna de la región, habitada también por la lagartija de hojarasca, reptil propio de la zona cuyo cuerpo cubierto de escamas alcanza el máximo de 10 centímetros.

Además, se puede ver con facilidad el zunzún, el churroso, el carpintero jabado y el tocororo, esta última ave nacional de Cuba, y cuatro especies de tortugas marinas.

En el referido paraje, reconocido por su sistema de terrazas marinas, habitan cerca de 600 especies de flora, muchas endémicas y algunas locales, y entre las que se destaca la flor del Curujey.

Las condiciones geográficas, climáticas e hídricas del Parque, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999, permitieron la aparición de formaciones vegetales tales como el matorral xeromorfo costero.

Los visitantes, en especial quienes practican buceo contemplativo en las aguas de la zona, aprecian en las profundidades numerosas especies de corales y peces del Caribe, debido a las características del entorno que favorece el desarrollo de la vida submarina.

Según refiere la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en su sitio oficial, las terrazas y los farallones del Parque Nacional Desembarco del Granma,  declarado Monumento Nacional en 2002, así como los acantilados costeros de la región, son algunos de los paisajes “más impresionantes e intactos del Atlántico Occidental”.

Agrega que constituyen “un ejemplo universal de las particularidades de los terrenos cársticos”.

Sus terrazas, un elemento distintivo, están divididas en ocho niveles emergidos y forman un impresionante espectáculo natural, que se mantiene en buen estado de conservación.

A la trascendencia como paraje natural se suma el valor histórico, por haber sido el sitio por donde desembarcaron los 82 expedicionarios del yate Granma, el dos de diciembre de 1956, para luchar en la Sierra Maestra contra la tiranía de Fulgencio Batista.

Importantes reservas arqueológicas de Cuba también se encuentran allí, en el sendero natural arqueológico El Guafe, donde se conservan restos aborígenes que datan de miles de años antes de la conquista de la Isla por los españoles.

Por su significación histórica e interés ecológico y arqueológico, el Parque constituye un sitio de obligada cita para los cubanos y un destino turístico indispensable para extranjeros, amantes de la naturaleza que visitan el territorio nacional.

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