Pedro Luis Lazo y el fantasma del jonrón inmortal

Share Button
Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 5 septiembre, 2018 |
0
Santiago de Cuba, – Estamos batidos, aún hay tiempo para colarse entre los ocho primeros y luchar por la clasificación en los juegos de comodines, comenta a la ACN el bicampeón olímpico Pedro Luis Lazo, respecto a los avatares que hoy lo ocupan.

     Es su segunda temporada al frente de Pinar del Río, que en estos momentos se encuentra fuera de los puestos clasificatorios a la segunda fase de la Serie Nacional de Béisbol (SNB).
  “Estamos batidos, aún hay tiempo”, hasta ahí todo tranquilo, el diálogo no tenía nada del otro mundo, pero al periodista se le ocurrió preguntar ¿cuántos recuerdos tiene el estadio Guillermón Moncada para Lazo?
      Enseguida el bien llamado Rascacielos Pinareño farfulló hacia el cargabates Pedro Pablo Pileta (que pasaba y miraba de reojo la escena): “ahí viene con lo de Pacheco”.
  Nada más lejos de la mente del reportero, en serio.
  La tarde del domingo 20 de mayo de 2001, a Pinar del Río le quedaba una oportunidad ofensiva ante Santiago de Cuba, pero Lazo ganaba 4-3 y comenzó dominante en la parte final del penúltimo episodio.
  Llegó Orestes Kindelán y como Tambor Mayor inició los acordes con un imparable, luego se llenaron las bases.
  Antonio Pacheco no jugaba por lesión.
  El mentor Higinio Vélez, hoy presidente de la Federación Cubana de Béisbol, tuvo fe y sacó de emergente al capitán del equipo Cuba y de los santiagueros, que entonces constituían la Aplanadora.
 Ante un envío de 94 millas por hora, Pacheco dio jonrón y del 3-4 removió el marcador a 7-4; en la ya vieja pizarra apareció el sobrenombre que cabía, minutos después el Tigre alzó el trofeo.
  El reportero que hoy habla con Lazo tenía 10 años y casi flotó en la fila más alta de las gradas, es verdad, pero la pregunta de los recuerdos versaba sobre las hazañas, no los reveses, de un lanzador de los que ya no hay en la SNB.
  Sucede que Lazo vio quizá un fantasma donde no había, que el equipo iba a entrenar, que acababa de recibir súper nocaut y blanqueada de los santiagueros, que el público del Guillermón Moncada se había “metido con él”.
  En fin, que no hubo tiempo para explicaciones.
  Parece que es eterno el jonrón de Pacheco, solo que su paso de histórico a eterno no es obra de Pacheco, que jonroneaba a cualquiera, es gracias a un Lazo en el montículo de uno de los tres equipos más grandes en la historia de la SNB.
  En Cuba Lazo no paró hasta lograr el récord vigente de 257 victorias y acumular dos mil 426 ponches.
  La vida siguió su curso.
  Pedro Pablo Pileta, el más veterano de los cargabates cubanos (testigo de la escena), lleva “siglos” sufriendo a la espera del resurgir de los rojinegros indómitos.
  Sin embargo, la inmortalidad existe; el abrazo de Pacheco en home con Kindelán y (otra vez) Pileta, el pueblo de la “tierra caliente” en ebullición y la narración de Héctor Rodríguez sellaron para siempre la gran final.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *