Periódico La Demajagua: razón de vida

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Por María Valerino San Pedro | 10 octubre, 2017 |
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Cuando el 26 de marzo de 1982, con solo 22 años,  tuve la fortuna de integrar el colectivo del periódico La Demajagua, como asistente de redacción, no imaginé ni por asomo, que pasados 35 años sería una mujer “mayor” como persona y profesionalmente.

Quizás la cercanía del 10 de octubre, fecha en que en 1977 se fundó este periódico provincial, remueve la nostalgia, y me hace evocar no solo mi inicio laboral aquí, sino otras etapas en las que me desempeñé como correctora y en el departamento de atención a corresponsales voluntarios y correspondencia.

También revive por estos días el período de cursos por encuentro para trabajadores en la Universidad de Oriente, por cinco años, del cual egresé como Licenciada en Periodismo y con una nueva perspectiva ante la vida.

En este órgano de prensa, entre su gente, aprendí a “andar”, tomé verdadera dimensión de la responsabilidad, me cultivé en la lealtad,  el compañerismo y la seguridad en un futuro que siempre vi firme y al alcance de la mano.

Aquí también me realicé como militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, también fui organizadora del comité de base, e  ingresé a las filas del Partido.

Aún conservo gratos recuerdos de mi dirigencia sindical por unos 15 años, y de todo ese tiempo en que nuestra sección sindical mereció el reconocimiento por ser de referencia nacional, e incluso llegó a ser vanguardia a ese nivel.

Eventos meteorológicos, recorridos, inclusive los 31 de diciembre y primeros de enero; movilizaciones agrícolas, trabajos voluntarios a la construcción y la agricultura, guardia obrera, cumpleaños colectivos, actividades en el centro por diversas efemérides… en fin, de una verdadera escuela de la vida he sido alumna durante este tiempo prolongado.

En este colectivo laboral se fraguó mi verdadera personalidad, ante el ejemplo de colegas que ganaron ser parte de mi familia.

Tales reflexiones no significan que no haya tenido sinsabores o tropiezos en algunas oportunidades, pero sí   saqué de ellos las mejores lecciones.

Varios de mis queridos y respetados compañeros ya no están entre nosotros, sea porque se jubilaron o porque fallecieron, pero todos y cada uno de ellos aportó cuanto podía, desde su puesto, al empeño de llevar la actualidad de la provincia a nuestros lectores.

Por todo ello, ahora, cuando no solo está próximo el aniversario, sino que se acerca también para mí la edad de jubilación, este periódico cobra dimensiones mayores y es mucho más una razón de vida.

La Demajagua cumple, este 10 de octubre, cuatro décadas, y sin que me ciegue la pasión, resumen trabajo, profesionalidad, amor patrio, fidelidad a la Revolución, periodismo profundo y comprometido y un alto sentido de pertenencia de toda su gente.

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