Perla y pasión

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Por Roberto Mesa Matos | 11 julio, 2017 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacios

Añeja y cercana, cálida y jovial, Manzanillo ve salir el sol por 225 años para orgullo de quienes privilegiados por la historia residen en este paraje cubano.

La Ciudad del Golfo de Guacanayabo atrapa desde que se conoce: sus mujeres enamoran y los hombres abrazan con esa carga de sentimientos que brotan de la camaradería y la afabilidad.

Manzanillo es privilegio (+ fotos)

Aquí se entremezclan historia y tradiciones, tierra de patriotismo que vio encumbrarse la Revolución cubana y es cimiento del son, la trova y la literatura.

Decir Manzanillo es lo mismo que hablar del sol y el salitre, de la liseta frita, de Glorieta, de carnaval y Ron Pinilla, y la Original, símbolos por los que lugareños y visitantes expresan amplia predilección.

Dos siglos, dos décadas y cinco años encuentran una arquitectura golpeada por el paso del almanaque, pero verifican manos, voluntad, esfuerzo y tesón por no dejarla decaer, por transformarla y hacerla más moderna y elegante.

Hoy la ciudad, renueva bríos y multiplica horizontes, aunque no siempre con la rapidez y magnitud deseada, ve germinar o rejuvenecer obras con una notable repercusión social.

Ajiaco cultural manzanillero (+ fotos)

Vivir en Manzanillo engrandece pechos y agita corazones sin importar carencias u obstáculos porque bien conoce la gente de aquí la inmensidad del cariño, hospitalidad, sencillez, la pertenencia e identificación que corre por las venas colectivas oxigenando almas propias y ajenas.

La Perla del Guacanayabo es pasión. Hoy celebra sus primeros 225 años, con el placer de que sus hijos crezcan escuchando el rumor de las olas, sintiendo el frescor de la brisa del gigante azul y queriendo, como el Beny, pescar la luna en el mar.

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