Poca lluvia; mucha vigilancia (+ fotos)

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Por Roberto Mesa Matos | 8 noviembre, 2020 |
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FOTO/ Roberto Mesa

Tranquilidad en el cielo de Manzanillo, territorio costero de Granma, porque ahora no llueve hace que el pueblo no esté “dormido en los laureles” y se mantenga al tanto de la evolución de las lluvias asociadas a la Tormenta Tropical Eta.

En las últimas 24 horas se precipitaron aquí 53 milímetros de agua, sin que los vientos fueran significativos, dijo Roberto Chang Lago, director de la estación meteorológica, localizada en la comunidad de Guasimal.

 

Publicada por Roberto Mesa Matos en Domingo, 8 de noviembre de 2020

 

El presidente del Consejo de Defensa Municipal, Alexander Spech Céspedes manifestó que en el territorio se resguardan en instituciones estatales 130 personas residentes en El Caño y Secadero, dos áreas que pueden quedar inundadas ante la crecida de los ríos Yara y Jibacoa.

Precisamente, esos afluentes, particularmente el primero, están bajo la lupa de los especialistas de la defensa civil, pues la presa Paso Malo, continúa aliviando, dijo Spech Céspedes.

El dirigente expuso que durante la madrugada no ocurrieron penetraciones del mar en la amplia franja costera del territorio, tema que tampoco dejan de lado quienes residen en ese lugar que abarca más de diez kilómetros.

Durante la jornada de la tarde del sábado, Wilber Jeréz Milanés, jefe del grupo político ideológico del Consejo de Defensa provincial de Granma insistió en proteger a todos con énfasis en las personas vulnerables, entre ellas niños, embarazadas y ancianos.

Por su parte, Yanetsy Terry Gutiérrez, Vice Gobernadora de la provincia y jefa de la comisión de la protección de la población insistió en que los comunitarios deben actuar con disciplina y responsabilidad y no perder tiempo ante las orientaciones que se transmitan.

Para el Teniente Coronel, Luis Carlos Escalona Martínez, jefe de grupo de Defensa Civil del Consejo de Defensa provincial de Granma expuso que Manzanillo debe apreciar a punta de lápiz las penetraciones del mar; y la crecida de los ríos Yara y Jibacoa.

La instrucción a la población es esencial. “No podemos descartar el efecto de los vientos y modelar posibles afectaciones a las viviendas.”

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