Un poeta de talla universal

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Por Elizabeth Estrada Morilla (Estudiante) | 29 octubre, 2020 |
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FOTO/josemarti.cu

Cuba, a lo largo de su historia, cuenta con figuras que enaltecen las letras. Es cierto que existen grandes de la literatura universal difícil de enmarcar ya sea en una época o en un lugar determinado, por eso es que se consideran patrimonio mundial.

Algo ilógico es hacer una lista, pero existen nombres que son imprescindibles
mencionar como Homero, Shakespeare, Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y sin dejar de mencionar a nuestro José Martí.

¿Se preguntarán por qué José Martí forma parte de este grandioso grupo? La
respuesta es obvia porque es un escritor de talla universal. Supo escribir desde un
ensayo hasta una crítica literaria.

Supo hacer literatura tanto para niños como para adultos. Nada mejor que mencionar que “La Edad de Oro”, literatura infantil que desborda de enseñanzas a todo aquel niño que se refugia en él.

Martí no dejó escapar de su pluma y su poesía sentimientos que se apoderan de los
seres humanos como el odio, el amor, la amistad, las nostalgias, la patria y sobre todo el amor incondicional por su hijo y su familia.

Si se le preguntase a cualquier persona que significa para sí la amistad creo que se
necesitarían muchas palabras y cuartillas para explicarlo y sin embargo nuestro Apóstol
Nacional lo resumió así:

“Tiene el leopardo un abrigo
En su monte seco y pardo
Yo tengo más que el leopardo
Porque tengo un buen amigo”.

Para algunas personas adaptar su personalidad a un medio o a una circunstancia
determinada es un poco difícil, pero Martí era adaptable en cualquier lugar en donde se
encontrase y fue capaz de exponerlo en tan solo una línea: “Arte soy entre las artes y en los montes, monte soy”.

Que levante la mano quien no se ha leído “Los Zapaticos de rosa”, literatura donde
reúne todos los sentimientos humanos que es capaz de asombrar a cualquier lector por
los personajes y la enseñanza que cada uno expone.

Es muy difícil olvidar a Pilar, una niña rica, hermosa como una pintura, pero es capaz de hacer lo que más nos cuesta a los seres humanos lograr y es despojarnos de nuestras cosas materiales para así ayudar a otros que lo necesitan más.

Aquí se expone la eterna lucha entre el bien y el mal. Y para que no bastara hacer un cierre tan espectacular donde el lector queda pasmado ante la gratitud humana cuando dice:
“Y dice una mariposa que vio desde su rosal, guardados en un cristal los zapaticos de rosa”.

El amor es el sentimiento más lindo que puede sentir una persona, este gran hombre no pudo escapar de ello, cometió errores, como cualquier ser humano, pero amó como pocos y aun así tuvo que pagar caro sus sentimientos:

“Ella dio al desmemoriado una almohadilla de olor,
Él volvió, volvió casado, ella se murió de amor”.

Hay frases tan exactas como la pieza que falta para terminar un rompe cabezas como aquella que el expone en su poema “La bailarina española”, palabras que demuestran su intransigente amor por la Patria cuando dice:

“Han hecho bien en quitar el banderón de la acera,
Porque si está la bandera, no sé, yo no puedo entrar”.

No se puede olvidar el entrañable amor que él sentía por su hijo, creo que es el amor más puro y sincero que puede sentir una persona y que mejor ejemplo que nuestro Martí, fue tan exacto en estas líneas que deja sin comentarios a sus seguidores:

“Hijo espantado de todo me refugio en ti”.
No hay nada más glorioso que recordar a nuestro Apóstol Nacional con este poema tan
gustado por los cubanos:

“Cultivo una rosa blanca
En Julio como en Enero
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo,
Cardo ni oruga cultivo:
Cultivo la rosa blanca”.

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