Precaver para cuando llueve

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Por Orlando Fombellida Claro | 21 noviembre, 2020 |
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FOTO/Autor desconocido

Para los cubanos la tormenta tropical Eta es, desde el punto de vista informativo, agua pasada, por cuanto ya hace 13 días que atravesó la isla por su parte central, alejándose luego de ella.

Sin embargo, algunos de los estropicios ocasionados por los vientos del meteoro y precipitaciones a él asociadas -las cuales cubrieron  todo el país-, tardarán algún tiempo en ser resarcidos y nos recordarán a su causante.

En la provincia de  Granma, las precipitaciones asociadas a Eta produjeron, entre otras afectaciones, derrumbes parciales y totales de viviendas, deslaves, grietas y cárcavas en viales e inundaciones.

En el caso específico de las inundaciones, no fueron mayores gracias a los 11 embalses existentes en la provincia, que acopiaron algo más de 123 millones de metros cúbicos (m³) y regularon el vertimiento de 174 millones de m³.

El Programa de Comunicación para la reducción de  desastres en Cuba, precisa que las inundaciones “son, a escala global, los más frecuentes de los peligros de desastres naturales y las más extendidas en espacio y severidad”.

Mientras se trabaja en restañar las húmedas heridas dejadas por Eta, vale recordar y llevar a vías de hecho las medidas que en cada lugar sea procedente, para evitar inundaciones o minimizarlas.

Entre las buenas acciones recomendadas en ese sentido, figuran no construir viviendas cerca de ríos y zonas costeras bajas,  sembrar árboles para  favorecer  el drenaje del suelo, no arrojar desperdicios, escombros o basuras al lecho de los ríos y quebradas, pues estos no dejan que el agua corra libremente y pueden generar represamientos e inundaciones, tampoco a la calle mientras llueve.

El relieve de la provincia de Granma, caracterizado por  abundantes y elevadas montañas que son su parteaguas, y extensas llanuras, más las necesarias obras constructivas ejecutadas, favorecen la ocurrencia de inundaciones cuando San Isidro Labrador abre el grifo a todo lo que da y tarda en cerrarlo.

A los humanos no nos es posible evitar las intensas lluvias, pero contribuir a disminuir aniego en determinados sitios, sí, por tanto es inteligente actuar en consecuencia para conseguirlo.

Hay que precaver, para cuando “llueve, llueve y más llueve”, que antecedido por las siglas S.O.S., identifica la estrategia comunicativa para la respuesta y la recuperación ante inundaciones por lluvias intensas y penetraciones del mar.

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