Premios Oscar 2019, ¿un llamado al cambio en Estados Unidos?

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Por Prensa Latina (PL) | 26 febrero, 2019 |
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La Habana, – La 91 edición de los premios Oscar 2019 resultó un espectáculo muy criticado por los especialistas pero, sobre todo, una gala cargada de discursos con trasfondos políticos y con supremacía para los artistas negros.

El espectáculo, acontecido el pasado domingo en el Dolby Theatre de la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, dejó un saldo de siete profesionales de raza negra premiados, un verdadero hito en la historia de la Academia de Hollywood y su palmarés.

Uno de los agasajados de la noche fue Mahershala Ali (Green Book) en la categoría de Mejor actor de reparto, condición conquistada en 2017 (Moonlight) y con la que se convierte en el segundo negro en conseguir dos premios Oscar, después de Denzel Washington.

Otros victoriosos no blancos fueron Regina King (Mejor actriz secundaria), Ruth Carter (Mejor vestuario), Hannah Beachler (Mejor diseño de producción), Peter Ramsey (autor de la mejor película de animación), Spike Lee y Kevin Willmott (los dos a Mejor guion adaptado.

Pero esta supuesta reivindicación de igualdad entre negros y blancos no es la primera vez que toma el protagonismo en el certamen hollywoodense.

El 2017 pudiera decirse fue un año exclusivo para los actores de piel oscura pues el tema centró el hilo conductor de la gala, donde resultó premiada como Mejor Película la cinta Moonlight del realizador Barry Jenkins.

Para entonces la sorpresa fue tal que, incluso la encargada de leer el resultado, Faye Dunaway, leyó mal el veredicto y anunció como ganador al largometraje La La Land.

Al igual que ella, muchos no comprendía cómo la historia de un joven negro homosexual podía ponerse por encima de una producción hecha al más clásico estilo de Hollywood.

Este 2019 algo similar sucedió. El premio a Green Book como Mejor película también fue titular en medios de prensa donde se tildó el largometraje de complaciente, tímido, bochornoso y evidencia de una caída al precipicio del cine americano.

La ofensiva contra la industria tuvo su precedente en 2015, tras las invectivas por la gigantesca lista de ganadores, candidatos y presentadores blancos que generó una campaña en las redes sociales con el hashtag #oscarsowhite.

Luego, en 2016, vino otra arremetida del actor Will Smith y el cineasta Spike Lee condenando tal protagonismo des- balanceado.

Tal vez para nivelar los ánimos, este año los organizadores decidieron mantener contento a Lee con el trofeo dorado en la modalidad de Mejor guion adaptado por la película Infiltrado en el KKKlan.

Pero su discurso mantuvo un elevado enfoque político, instando a los presentes a estar en el lado correcto de la historia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el próximo año.

Las elecciones de 2020 están a la vuelta de la esquina. Movilicémonos. Estemos en el lado correcto de la historia. Hagamos la elección moral de amor contra odio. ÂíHagamos lo correcto!, convidó.

En respuesta a ello, el presidente norteamericano, Donald Trump, acusó al director de darle un golpe racista en un escrito publicado en la plataforma digital Twitter.

Estaría bien que Spike (Lee) pudiera leer sus notas, o mejor aún, no tener que usarlas en absoluto, cuando le quiera dar un golpe racista a su presidente, que ha hecho más por los afroamericanos (…) que casi todos los presidentes’, subrayó Trump.

México como centro de atención

La aparente igualdad que pretende exaltar la Academia en cuanto a los negros no se aplica, en cambio, a otros grupos de minorías en Estados Unidos.

En la 91 edición la actriz mexicana Yaritza Aparicio fue la gran noticia entre las nominadas a Mejor Actriz por su actuación en la cinta Roma, del realizador Alfonso Cuarón, quien obtuvo el galardón a Mejor director.

Aparicio es la primera mujer indígena en la historia en estar nominada al Oscar en este apartado y, por consiguiente, una de los blancos para las criticas racistas de los sectores más conservadores de la industria.

Sin embargo, los insultos no disminuyeron el frenesí de la artista. Orgullosa, afirmó, estar contenta de su participación en la obra maestra de Cuarón, ganadora además en el apartado de Mejor Fotografía.

Estoy muy feliz de estar aquí, de que mucha gente se vea reflejada en mí y me encuentre como un motivo de inspiración, expresó.

Otras intervenciones notables reflejaron la realidad de la sociedad estadounidense contemporánea y el repudio de muchos ciudadanos a la decisión del magnate de la Casa Blanca de levantar un muro en la frontera con México.

Las actrices Amy Poehler, Maya Rudolph y Tina Fey con comentarios satíricos burlando las ideas que anunciara la Academia en los últimos meses y la actual situación política de Estados Unidos con el país suramericano.

No habrá un presentador esta noche, no habrá una categoría de película popular y México todavía no pagará por el muro, añadió Rudolph.

Al anunciar el premio a Mejor película de habla no inglesa, el actor español Javier Bardem se pronunció contra las fronteras y los muros que limitan el talento debido a estereotipos.

En cada región, en cada continente hay historias que nos conmueven, dijo.

Demostrado quedó esa tesis con el triunfo por primera vez en la categoría de Mejor película de habla no inglesa de una cinta mexicana (Roma), considerada obra maestra y reflectora de la realidad latinoamericana.

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