Presente Céspedes en La Demajagua (+ fotos)

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Por Orlando Fombellida Claro | 11 octubre, 2018 |
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FOTO/Luis C. Palacios Leyva

Este 10 de octubre estuve en La Demajagua y sentí igual o mayor emoción que cuando fui por vez primera, cuatro décadas atrás, a ese bien llamado altar sagrado de la patria.

Desde mi silla, a unos 20 metros del escenario en el que se realizó la gala del acto nacional por el aniversario 150 del inicio, allí, de las luchas por la independencia de Cuba, vi con nitidez al principal protagonista de aquel hecho sublime: Carlos Manuel de CéspedesmaM.

Lo percibía, en presente, en la banderola lumínica situada a un costado del escenario. También, en el amanecer de igual  fecha a la de este miércoles, siglo y medio atrás, en el que la campana de su ingenio azucarero tañe, no para convocar a sus esclavos a iniciar una nueva jornada de trabajo, sino para darles la libertad y convocarlos, si desean, a unírseles como iguales, en su proyecto emancipador.

En mi imaginación, el atractivo rostro del rico hacendado de 49 años de edad, emite luminosos destellos dorados y su voz es mesurada, limpia y fuerte, al exponer que los cubanos se lanzan a la lucha, porque España gobierna a Cuba con brazo de hierro ensangrentado.

No obstante, añade, la guerra no es contra la nación ibérica, sino contra su explotación colonial, por lo que él y quienes le apoyan en el empeño, solo aspiran a su independencia, propósito soportado en la decisión inquebrantable de morir antes que renunciar a ser independientes.

Su auditorio lo componen cerca de 500 personas, la mayoría integrantes de la dotación del ingenio, a quienes les dice: “Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de libertad e independencia de Cuba”.

FOTO/Luis C. Palacios Leyva

También vi a Fidel, quien, allí, en La Demajagua, hace 50 años, proclamó que Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de su época, la dignidad y la rebeldía de un pueblo —heterogéneo todavía— que comenzaba a nacer en la historia, y fue “sin discusión, entre los conspiradores de 1868 el más decidido a levantarse en armas”.

Este 10 de octubre, ante más de cinco granmenses que allí estábamos en representación de todos los cubanos, nuestro presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ratifico: “Aquí nació hace 150 años, la Revolución Cubana y aquí, un siglo después, Fidel marcó su carácter único, desde el 10 de octubre de 1868 hasta nuestros días”.

Al Parque Nacional La Demajagua volveremos, en cualesquiera días o en aniversarios abiertos o cerrados del alzamiento de Céspedes, para rendirle tributo y asombrarnos, una y otra vez, del abrazo de progenitor del jagüey, a la centenaria rueda dentada del ingenio del Padre de la Patria.

FOTO/Luis C. Palacios Leyva

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