Primeros años

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Por Ludín Fonseca García (Historiador de la Ciudad de Bayamo) | 18 febrero, 2018 |
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Desde el siglo XVI los bayameses eran educados en la localidad. Pocos eran los que se trasladaban a otros espacios geográficos. La situación comienza a cambiar en el siglo XIX. Los nacidos en la décadas de 1810 y 1820 fueron enviados desde muy jóvenes a instituciones de La Habana y España.

El bachiller don Ángel Figueredo y Pabón y doña Eulalia Cisneros Figueredo contrajeron matrimonio el 22 de abril de 1817, después de obtener autorización del Arzobispo Metropolitano, don Joaquín de Oses, por poseer grado de consanguinidad en segundo con tercer grado. El 18 de febrero de 1818 nace Pedro Felipe Figueredo Cisneros, recibe las primeras enseñanzas en Bayamo.

En 1831, con 13 años, parte para la capital de la Isla a continuar estudios en el Colegio San Cristóbal, sito en Carraguao. Su paso por esa institución se extiende por tres años. Al finalizar, el director del colegio reconoce su aplicación y aprovechamiento, los cuales manifestó en los exámenes que realizó en la Real y Pontificia Universidad.

El 14 de marzo de 1835, el rector de la Universidad emitió un decreto donde ponía un término de ocho meses para que presentara el expediente calificativo de su limpieza de sangre y buena moralidad, y poder continuar estudios. En la propia fecha el bayamés solicita autorización para trasladarse a su región natal y buscar la información.

El expediente confeccionado muestra el linaje de la familia Figueredo, su padre se vanagloria de haber seguido el ejemplo de sus antepasados y haber procurado educar a Perucho en el “Santo temor de Dios, impresionándole buenas ideas, apego al sistema que felizmente nos rige y un acendrado amor a la Real Persona de su Majestad”.

La inquisitoria es aprobada el 5 de mayo de 1835. La conclusión es que Pedro Felipe “es de muy buenas costumbres, se ha comportado con rectitud, decencia, y moderación, y por eso es apreciado”.

Regresa a La Habana y continúa sus estudios de bachillerato en derecho civil. El 15 de marzo de 1838 ha terminado los cuatro cursos que se exigían por los Reales estatutos y solicita ser evaluado a claustro pleno, pide que se señale el día y la hora en que debe verificarse el examen.

La razón de la celeridad es que por ser natural de la ciudad de Bayamo está en el caso de graduarse cuanto antes para aprovechar una oportunidad que se presenta para volver al seno de su familia. Aprueba satisfactoriamente los exámenes.

Cuando regresa a Bayamo siendo abogado, cambiará la tradición familiar de amor al monarca y al régimen colonial, se convertirá en uno de los principales representantes del pensamiento político independentista cubano.

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