El principal deber de un economista es ser revolucionario

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Por Sara Sariol Sosa | 22 noviembre, 2016 |
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Foto Rafael Martínez AriasEl Héroe de la República de Cuba, Ramón Labañino Salazar, aseguró  esta mañana en Bayamo, capital de la suroriental provincia de Granma, que el principal deber de un economista cubano, es ser revolucionario todos los días, y guerrillero en todos los tiempos.

El luchador antiterrorista, que junto a otros cuatro compatriotas cumplió injusta condena en cárceles norteamericanas por defender a la Patria, intercambió con miembros de la Asociación de Economistas y Contadores de Cuba (Anec) en la cabecera granmense, como parte del amplio programa que cumple en el territorio, invitado a las festividades a propósito del día de esos profesionales, que se celebra nacionalmente cada 26  de  noviembre.

Labañino Salazar, quien es miembro de honor de la Anec, y vicepresidente de esa asociación en el país, para la atención a actividades profesionales, motivó reflexiones en torno a la gran batalla por la reanimación económica emprendida hoy por Cuba, la cual calificó de nueva trinchera de combate para perfeccionar y hacer avanzar el socialismo que construimos.

A partir del intercambio producido y comentarios hechos por varios de los profesionales presentes en el encuentro, llamó la atención sobre la pertinencia de asumir los lineamientos de la política económica y social aprobados en el VI Congreso del Partido, como otro legado histórico que deja a las nuevas generaciones de cubanos, la Generación del centenario, a la cual pertenecen los principales líderes y guías de nuestra Revolución.

Dijo que en la implementación de esos instrumentos, lo importante es impulsar la capacidad e inteligencia  de los técnicos y profesionales cubanos, elevar al máximo la productividad del trabajo y crear más riquezas, necesidades para lograr cualquier cambio, y proceso en el que toca a la Anec  contribuir a que la economía funcione bien y se entienda bien.

Alentado por el auditorio, Labañino Salazar compartió algunas anécdotas y sucesos del tiempo del amañado juicio al cual sometido junto a sus compañeros, de los días de prisión, y de su regreso a la Patria.

Doy gracias a ustedes, porque sin su solidaridad y lucha, no estuviéramos libres, destacó, y aseguró, que la virtud más grande del pueblo cubano, es su amor al prójimo.

Durante el intercambio, le fue obsequiado un coche en miniatura, uno de los símbolos de Bayamo, ciudad que, dijo, dio la más grande enseñanza, cuando prefirió arder en llamas antes de caer nuevamente en manos de los españoles.  Bayamo es Bayamo, es cubanía, ponderó.

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