Proenza a sus 80

Share Button
Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 25 julio, 2015 |
0

Eulice ProenzaConocer por referencias a Eulice Castelar Proenza de la Torre como estudioso de la historia de Cuba y de la Batalla de Guisa, sobre la cual indagó durante 10 años, es una experiencia interesante; pero hacerlo personalmente, es todavía más enriquecedor, pues su vida hilvana anécdotas y valores que instruyen y cultivan, sin necesidad de arengas.

Proenza de la Torre nació en Cueto, Holguín, el 14 de junio de 1935, día y mes en que vieron la vida también, pero en distintos años, los próceres Antonio Maceo y Ernesto Guevara.

Pienso que nacer en la tierra de Fidel y haberse hecho un hombre en el municipio de Guisa, donde se decidió el destino de la patria con aquella campal batalla, del 20 al 30 de noviembre de 1958, le imprimen un aura especial a Proenza, cuyas raíces se entrelazaron con la historia.

En su hogar cada objeto despierta el pasado: las partituras amarillas esparcidas sobre la cama recuerdan su debut como compositor a los 14 años, semilla que germinó en un variado repertorio y la grabación de un disco con temas románticos y patrióticos, como el trascendental Canto a Granma.

Un viejo pizarrón aún colgado en la pared, evoca sus años como profesor de Economía Política y de Filosofía, y conferencista habitual, en la Unidad docente de Agronomía, del Instituto Superior de Ciencias Agropecuarias de Bayamo, hoy Universidad de Granma.

En la cabecera de su lecho hay espacio para un busto de Martí, dos columnas de libros, una lámpara antigua y un radio VEF, para estar al tanto de las noticias, como asiduo colaborador de la prensa que fue. Sobre el colonial armario, reposa una montaña de referencias sobre la Batalla de Guisa, de la cual quisiera redactar un libro.

Quienes amamos la literatura, envidiamos su biblioteca, donde solo hay lugar para una foto de José Martí y otra de Antonio Maceo, ambas en dorados marcos, dos viejas máquinas de escribir, el monitor de una computadora y textos sobre economía, política, historia universal, cubana y local, y de poesía, pues dice que la lírica hace falta y en él es una necesidad.

Esta peculiar anécdota narrada al periodista Orlando Fombellida Claro, ilustra su pasión por los libros y por expandir el sendero cultural: “Cuando llego aquí, en 1953, con 18 años de edad, me llama la atención que no hay inquietudes culturales, excepto en extranjeros ricos.

“En 1963 traje 500 libros para venderlos en una tienda mixta. Eso no se había hecho antes en ningún sitio de este país; después se generalizó”.

Además de compositor y periodista, Proenza de la Torre es un apasionado estudioso de la historia local, aunque no presume de ser historiador:

“Escribir para Radio Bayamo ameritaba de investigación y documentación constante; Enrique Orlando Lacalle, entonces historiador de la Ciudad Monumento Nacional, puso a mi disposición cuatro mil libros y numerosos documentos con información muy valiosa de la urbe, que me sirvió de mucho para la redacción de programas radiales diarios, de 15 minutos de duración. Esto generó muchos artículos histórico-culturales”.

Como modestas labores califica su contribución al Movimiento 26 de Julio repartiendo volantes, y luego del triunfo revolucionario, participando en la fundación de los Comités de Defensa de la Revolución, la nacionalización de fincas, la siembra de 40 mil plantas de rosas y otras 100 mil especies en Bayamo para engalanar la ciudad, erigiendo espacios recreativos; barriendo calles, cortando caña, independientemente de su limitación en una pierna, y es que ante todo: “El dirigente debe ser ejemplo”, alerta tras cada relato.

En lo personal, siempre mantuvo en alto la solidaridad con sus semejantes. Apoyó moral y materialmente a sus amigos, entre ellos al historiador, ya fallecido, Enrique Orlando Lacalle.

En lo profesional, ha enriquecido la cultura local; como compositor, explora con su pluma la realidad, capta la esencia de su tiempo, promueve las artes y el buen gusto. Es el típico cubano que ama a su patria, las letras y a quienes lo rodean.

A sus 80 años, recién cumplidos, expresa cuánto le queda por hacer y escribir, y confiesa un deseo: “Que la muerte no se apure conmigo”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

• No se publicarán comentarios denigrantes, ofensivos, difamatorios, que no se ajusten al tema a debate o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Tampoco serán admitidas las ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.

• Nos reservamos el derecho de no publicar los contenidos que incumplan con las normas de este sitio .