¿Quiénes están detrás de los actos vandálicos contra los bustos de José Martí? (+ video)

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Por Juventud Rebelde | 22 enero, 2020 |
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Panter Rodríguez Baró, y Yoel Prieto Tamayo de 44 y 29 años de edad, respectivamente.

Un material que revela detalles acerca de los actos vandálicos ocurridos en la noche del 1ro. de enero en La Habana, contra bustos de nuestro Héroe Nacional José Martí fue presentado al término de la emisión estelar del Noticiero de televisión, este martes.

Los hechos fueron realizados por una supuesta organización mediáticamente construida, que pretendía crear la imagen de la existencia de una «oposición» al Gobierno cubano que actuaba desde la clandestinidad, de ahí el nombre de Clandestinos con el que la bautizaron, cuyo propósito era fomentar un ambiente de inseguridad en el país.

 

 

Información detallada sobre vándalos al servicio de EEUU que profanaron algunos bustos de José Martí

Publicada por La Demajagua en Martes, 21 de enero de 2020

 

Aquella noche, mientras la población festejaba el advenimiento de un nuevo año y el aniversario del triunfo de la Revolución, fueron manchados con sangre de cerdo 11 bustos del Apóstol y tres vallas de contenido político en un recorrido por escuelas, instituciones y lugares públicos de diferentes municipios de la capital.

Imágenes de una cámara de protección en la Avenida Boyeros muestra a dos individuos con movimientos sospechosos. Es la puerta de la revista Bohemia, donde acababan de cometer su fechoría.

A partir de ahí, y como explica la teniente coronel Milagro Cabrera Vélez, de la Dirección de Criminalística del Ministerio del Interior, y aplicando diversas técnicas de reconocimiento pueden llegar a conocer la identificación de dos de los implicados: Yoel Prieto Tamayo y Panter Rodríguez Baró, de 29 y 44 años de edad, respectivamente.

Ambos detenidos detallan sus acciones, y dan al traste con las declaraciones que desde Estados Unidos hicieron algunos de los que se ganan la vida haciendo propaganda en los medios contra la Revolución Cubana, quienes habían manifestado que eran inocentes.

Uno de sus más acérrimos defensores, el rapero Aldo Roberto Rodríguez Baquero (integrante del grupo de hip hop Los Aldeanos), insistió en la inocencia de «su amigo Panter». Incluso llegó a decir que si lo había, ¿cuál era el problema?  «¿Por qué no se le puede echar un poco de sangre a José Martí?», fueron sus palabras textuales.

En el caso de Panter, quien tiene un historial delictivo anterior, le fueron encontrados objetos que lo incriminaban con los hechos, así como también drogas. Y él acepta, ante cámara, que es consumidor de cocaína y marihuana.

Además, explica que su amiga Ana Olema fue quien lo instó a hacer esas acciones, y además le hizo llegar el dinero. Igualmente, precisó que anteriormente también le indicó y pagó para que en los días en que los cubanos aprobaban la nueva Constitución —en el pasado febrero— pusiera carteles que decían Yo voto no.

El vandalismo perpetrado contra la figura del Apóstol es parte de un entramado subversivo contra nuestro país y el proceso revolucionario. Prueba de ello es la relación de los dos delincuentes comunes con Ana Olema Hernández Matamoros, cabeza visible de la mafia anticubana radicada en La Florida, quien junto a Luis Manuel Otero Alcántara y el seudoartista conocido como El Sexto son parte de un grupo de activistas que sin obra ninguna tratan de usar supuestas obras de arte y performances para promover el desorden público y el antago

nismo con las instituciones del Estado cubano.

Durante el proceso de instrucción, se pudo conocer de la participación de otros implicados como Guillermo Mendoza Torroella y Jorge Pérez García, este último fue quien envió a Ana Olema las imágenes de los bustos manchados que fueron colocadas en las redes sociales.

Por supuesto que ninguno de esos patéticos personajes puede arrogarse el papel de financiar la subversión contra Cuba. Ese dinero forma parte de los 30 millones de dólares que el Gobierno de Estados Unidos destinó para estos fines el pasado año.

Detenidos los autores materiales del hecho, la contrarrevolución intentó mostrar en redes sociales que existía una «célula clandestina» que todavía operaba en el país. Para ello utilizaron a Yonel Fernando Cardoso Freyre, cubano residente en Miami, como rostro público.

Esta vez (y como tantas otras veces) la contrarrevolución ha cometido un error irreparable: han atacado el alma de la nación cubana. Por eso, decenas de actos de desagravio se han realizado por el pueblo. Sensible ante el ultraje, expresaron su certeza de que nadie puede dañar la imagen de Martí.

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