Recado del Atlético al Barça

Fernando Torres abrió el marcador con un gran gol, a pase de Koke. Doblete de Griezmann: en el primer gol falló Adán. Los rojiblancos se calientan antes de la ida de cuartos de Champions.

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Por AS.COM | 2 abril, 2016 |
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Los jugadores del Atlético celebran la victoria ante el Betis. FOTO/ EMILIO COBOS
Los jugadores del Atlético celebran la victoria ante el Betis. FOTO/ EMILIO COBOS

Decíamos ayer que sólo Hitchcock podía enredarle más el Atleti-Betis al Cholo, pero no, también podía hacerlo algo tan común como una gastrointeris aguda, esa que mandaba a la grada a Vietto y empujaba al debut en Primera a Nacho Monsalve. Si ya la pareja Lucas-Saul era de circunstancias, la de Monsalve-Lucas era como un paquete sorpresa: para saber si es bomba o regalo primero hay que abrirlo. Y probarlo.

Fue lo segundo. Un regalo: Lucas dio un paso adelante e hizo de Godín, Savic y Giménez, sin arrugarse un ápice. Monsalve no se quedó atrás. No se complicó; fue expeditivo y cumplió de sobra. Puede dormir tranquilo Simeone. Porque tiene cantera y equipo. Ayer olvidó el tropiezo de El Molinón con la primera goleada de la temporada y mucho fútbol. Aviso al Barça.

Salieron ayer los dos equipos con ganas. Atacaba uno, respondía el otro. El Betis con el verticalísimo Musonda y el Atleti, con Torres, que en este parón se ha quitado años de encima. Vuelve a ser un veinteañero. Más rápido, más incisivo, todo Torres. Avisó primero el Atlético, con un centro que se envenenó de Griezmann. El despeje de Adán le cayó a Koke, que envió el balón de cabeza al larguero. Koke. No sólo el parón le ha sentado bien a El Niño, al canterano también. Ayer estaba en todas partes. En el ataque, en la presión y el repliegue. Cuando el Atleti creaba peligro es que él tenía el balón en los pies.

El Niño y Koke. Estaba claro. El primer gol del Atlético debía llevar sus nombres. Pase filtrado del primero. Picadita del segundo ante la salida de Adán. Abrazo del Cholo con el Mono Burgos en el banquillo. Y, por cierto, hace ya tantos goles que Torres hizo el cien que ya cuesta pensar qué número fue el de ayer. ¿101? ¿102? 103. Ya. Suma y sigue. Y menos mal.

Porque su gol sacó del bostezo al Atleti, que se estaba echando una siesta desde la doble ocasión Grizi-Koke y, peligrosamente, le había cedido el balón al Betis a quien no le dio tiempo a reponerse del golpe. Cinco minutos después, Griezmann hacía el 2-0. Y lo marcó casi sin querer, en una jugada en la que Adán se hizo un lío: salió en falso ante un centro del francés que iba para Koke y el balón se le coló entre las piernas. Resultó extrañísimo. Se resarció de la cantada con dos paradones justo después antes de que llegara el descanso. Uno a Torres que olía a red. Otro a Griezmann. Pero su fallo ya había decantado el partido.

Intentó el Betis intentar cambiarlo tras el descanso, pero en la primera que tuvo se vio la diferencia de porteros de uno y otro equipo: ver fallar al del Atleti es tan extraño como un eclipse total y repentino de sol. No sucede casi nunca. Ayer, aquí, Oblak sacó sus galones de Zamora con una doble parada ante Weterman. Primero voló a la base del palo para sacar su remate y, después, gatuno, se tiró a sus pies para evitar el segundo remate. De fondo, el Calderón ya cantaba su hit. Obi, Oblak…

Parecía que el partido moría poco después, al evitar Adán que acabaran en gol una contra de Griezmann y un cabezazo de Torres. Pero no. Simeone podía pensar ya en la Champions y reservar a Torres para el Barça y Merino empezar a rezar pensando en que su Betis no se derrumbara al primer revés en la final que tiene el próximo fin de semana, ante el Levante. Pero no. Aún quedaba 30 minutos de reloj. Y un palo de Thomas, el raro eclipse de Oblak ante Rubén Castro en el 3-1, el gol 26 de Griezmann en la temporada (19 en Liga) tras una jugada deliciosa de Correa (4-1), otro de Thomas (5-1) y, sobre todo, un gol, el de Juanfran, que fue el 3-0 y su celebración contó qué es este Atleti. Controló primero con el pecho para quitarse de encima a Musonda y batir a Adán como el volante que fue. Fue marcarlo y correr al banquillo para abrazarse al Mono Burgos, con el Cholo, y con Koke, y Griezmann, y Torres, y todos, que corrían detrás de él para agarrarle de la pechera y abrazarse en un corrillo. Esto es un equipo. Todo un señor equipo. Y está preparado para demostrarlo también el martes en el Camp Nou.

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