Recuerdos de Fidel en Granma (+ fotos)

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Por Pedro Mora Estrada | 27 noviembre, 2018 |
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FOTO Raúl Morales

El vínculo del jefe de la Revolución con la provincia de Granma no se circunscribió a la etapa de la lucha armada; en el año de 1981, por ejemplo, visitó este territorio en varias ocasiones, durante las cuales transmitió enseñanzas y estimuló su desarrollo.

En ese año, el 11 de enero, inauguró el hospital Celia Sánchez, en Manzanillo; el 20 abanderó unidades de las Milicias de Tropas Territoriales en Guisa; el 21 recorrió una amplia zona de la Sierra Maestra; el 19 de julio inauguró el Campamento de pioneros exploradores en Santo Domingo.

Además, como parte de las medidas contra la epidemia del dengue que azotaba al país, estuvo el 18 de julio en el Hospital Pediátrico de Manzanillo y el 19 en una sala habilitada en el Politécnico de la Salud, en Bayamo (en la actual Escuela Pedagógica Rubén Bravo).

Durante la visita del 21 de enero, Fidel recorrió la carretera Bartolomé Masó-La Plata, en construcción, estuvo en Alto del Naranjo, se reunió con maestros de montaña y emitió importantes criterios acerca del cuidado a la Sierra Maestra, la preservación de sitios patrimoniales y la posibilidad de impulsar el campismo histórico en ese lomerío.

Con Damián Alfonso/ FOTO Raúl Morales

En el poblado serrano de Santo Domingo, Fidel fue recibido por Roberto Damián Alfonso, primer secretario del Partido en Granma; Santiago Rivero Cepero, máximo dirigente partidista en Masó, y Artemio Aguilera Rojas, presidente del gobierno allí.

Partió para el Alto del Naranjo, donde dialogó acerca de importantes temas y ascendió y descendió alturas de la encrespada topografía de la Sierra Maestra, recordando los días heroicos del Ejército Rebelde.

En su estancia en el Alto del Naranjo se refirió a la etapa guerrillera en aquellos mismos sitios y evidenció, como siempre, su inmenso amor por la Sierra Maestra:

“¡Vivimos tantos meses en esta región!, hasta que hicimos la ofensiva final”, expresó. “Estuvimos en esta área desde enero de 1957, aquí fue el escenario principal de las acciones, del desarrollo de nuestro ejército, aquí fue el escenario de la ofensiva y de la contraofensiva nuestra, la derrota de la ofensiva de Batista que cambió el curso de la guerra; de aquí salieron todas las columnas y por último, yo en la ofensiva final. Nosotros salimos de aquí  en el mes de noviembre. Fue después de las elecciones que estuvimos todavía organizando las campañas contra las elecciones y organizando las últimas columnas que salieron. (…)

“Uno se recuerda, lógicamente, de todo esto, porque estuvimos casi dos años en esta región, era una vida en cierto sentido más sosegada, aunque parezca paradójico, la vida en la montaña, un esfuerzo físico muy grande que había que hacer (…)

“Después, conversando con los compañeros, después pensando en las actividades que vamos a desarrollar aquí, las vías para que se tenga acceso al campamento, (se refiere a la Comandancia de La Plata) sin que haya, desde luego, destrucción de la naturaleza; las instalaciones, porque yo pienso que cuando ustedes tengan comunicaciones, muchas delegaciones que visitan el país, puedan venir a visitar este campamento’’.

Y proyectó más sus ideas hacia el campismo histórico, nutrido con jóvenes, trabajadores, estudiantes, militares y otros que visitaran el área:

“… el valor histórico lo tiene la región esta. Además, aquí dimos el 17 en La Plata, en la cuenca de este mismo río, dimos la Batalla del Jigüe, que fue decisiva. Todos estos son factores históricos que desde luego, al cabo de veinte años de Revolución, por primera vez estamos haciendo para comunicar esta zona, como cosa histórica, porque antes era más importante hacer otras comunicaciones, había que relegar la historia, pero no se debe subestimar lo histórico, quizás en cierta forma algo, pero estamos haciendo algo después de veinte años de Revolución, algunas cosas sobre todo para comunicar este lugar que puede servir para visitas de jóvenes estudiantes y puede servir también de punto de partida para el Turquino. Desde el alto de la Maestra, allá, se podrá avanzar hacia el este, hacer una primera  escala en el Alto de Palma Mocha, hacer una segunda escala en el Alto del Joaquín y hacer una tercera escala en el Alto del Turquino.

FOTO Raúl Morales

“Es un buen lugar de excursión,  yo creo que mucho más entretenido, más largo; más días, pero más genuinamente montañoso, más genuinamente, digamos, campestre, boscoso. Porque pueden venir con su nailon, su hamaca y su mochila e instalarse en los bosques. Creo que eso conserva más o menos la misma fisonomía que tenía entonces, ¿verdad?, y ahí está el Turquino.

“Ese lugar se presta para ese tipo de excursión, porque la excursión de venir y subir,  ir al Turquino y bajar el mismo día, no es una excursión, realmente, por las montañas; se sube una montaña, pero… De esta forma que yo planeo, excursiones de tres días, la gente viviría en la montaña y en el bosque, porque todo es bosque desde aquí hasta el Turquino, y hay que caminar, no hay que subir mucho, pero si hay que caminar mucho, porque hay que avanzar hacia el este por toda la cresta, o por todo el firme, como se llama a la Maestra, y el firme de la Maestra es el camino’’, enfatizó y continuó su camino por el área.

Junto a Machado Ventura y el autor de este trabajo/ FOTO Raúl Morales

En su conversación con los acompañantes, Fidel ofreció argumentos sobre  lo útil de la ruta que propuso:

“A una playa –dice- todo el mundo ha ido alguna vez, y hay quien no sabe nadar, pero todo el mundo sabe caminar y aquí tienen espacio ilimitado, aquí no tendrán problema para hacer reservaciones. Y Bayamo puede promover eso, Granma puede promover eso, la cosa turística histórica nacional y sobre todo de gente joven. Me parece que es una actividad que pueden desarrollar ’’.

Santiago Rivero interviene y subraya la avidez existente entre los estudiantes de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos por incorporarse a caminatas y excursiones por esos parajes donde el Ejército Rebelde escribiera páginas épicas de la historia Patria.

El Comandante en Jefe, añadió: “(…) Pudiera, después, ponerse algunas facilidades por el camino, algún lugar donde se puedan suministrar algunas cosas. También pudieran hacer una industria de hamacas por aquí para excursionistas, se les vende mochilas…, que le puedan dar su nylon, su hamaca, su mochila, hasta su cantimplora’’.

Agregó la idea de suministrar a los excursionistas alimentos enlatados, caramelos, barras de dulce de guayaba, azúcar, porque “el que camina siente la necesidad de algo dulce”.
Para dotar, a todo el que se remita hasta allí, de información histórica, sugiere situar a la entrada de la Comandancia  del Ejército Rebelde en La Plata, un sitio con mapas, fotografías y explicaciones que complementen el conocimiento.

Después de aquella importante visita, proliferaron los grupos de jóvenes y estudiantes que siguieron las sugerencias de Fidel para conocer más de la historia y de nuestras gloriosas montañas.

En aquel inolvidable periplo por tierras granmenses,  lo acompañaron José Ramón Machado Ventura, José Millar Barruecos,  Jorge Enrique Mendoza, Roberto Damián Alfonso González, Santiago Rivero Cepero,  Antonio Núñez Jiménez y otros dirigentes de Granma.

 

 

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  1. No se puede olvidar la historia y hoy a 59 años del triunfo se pueden tomar las sugerencias de Fidel y hacer de nuestra serranía un lugar atractivo pera los jóvenes.