Recuerdos de la presencia de Fidel en Granma (II)

Abandera Fidel tres contingentes para construir presas. Inaugura la Fábrica de Almohadillas Sanitarias. Visita la Fábrica de máquinas para riego. Recorre el Puesto de mando de la batalla y dialoga animadamente con el Coronel (r) Arturo Aguilera
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Por Pedro Mora Estrada | 29 noviembre, 2018 |
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Recorrido por la presa El Corojo, en Guisa. 29 de noviembre de 1988.

El 29 noviembre de 1988 el Comandante en Jefe Fidel Castro abanderó tres contingentes, responsabilizados con la construcción de igual número de presas en Granma, paso decisivo para asegurar el avance agrícola y el agua de la población ante la sequía.

En el marco de la celebración del XXX aniversario de la Batalla de Guisa, el líder de la Revolución inauguró la Fábrica de Almohadillas sanitarias, visitó la de máquinas para riego y el puesto de mando de la Batalla de Guisa.

En horas de la mañana el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros entregó la bandera al contingente Celia Sánchez Manduley -encargado de construir la presa Cauto el Paso-  a su jefe, José Antonio Leyva García, en actividad celebrada en el campamento.

Exhortó a los constructores a terminar la obra en 1991 cumpliendo todos los requerimientos de calidad.

Recordó que inicialmente se pensaba terminar el embalse Corojo en 21 años y el Cauto el Paso en ocho, con sus perjudiciales consecuencias para la economía.

Dijo que así no se puede desarrollar un país, que era necesario trabajar disciplinadamente para cumplir el compromiso, con mucha organización y productividad.

Llamó a laborar con el espíritu combativo de nuestros mambises, que la disciplina dependa del valor, de la dignidad del colectivo, que quienes no tengan las cualidades exigidas no podrían resistir.

Exactamente a las 9,45 de la mañana había iniciado el recorrido, acompañado de Roberto Damián Alfonso González, primer secretario del Partido en la provincia, Pedro García Lupiáñez, presidente del Gobierno, y otros dirigentes del territorio.

Al descender del jeep que lo transportaba, expresó:

-¿Damián, y a qué me has traído aquí? Lo que veo es potreros, yo vine a ver lo que se hace en la presa.

Damián, que está cercano, pausado, le responde.

-No, Comandante, hicimos un alto aquí para explicarle, pero vamos para donde están los trabajadores.

Los vehículos se mueven inmediatamente y se llega al lugar prometido por el primer secretario de la provincia. Entonces el líder de la Revolución interviene.

-¡Ahora sí!, yo quiero hablar con ellos.

Saluda a los obreros y les pregunta por la marcha de la obra, uno manifiesta su preocupación por algunos renglones materiales que no han llegado. Fidel inquiere que de dónde deben venir. El constructor le dice:

-Comandante los soviéticos no han cumplido con la fecha de entrega.

Fidel, enérgicamente respondió de una manera que nos sorprendió; téngase en cuenta que era el 29 de noviembre de 1988:

-De esa gente no esperen nada, trabajen con lo que tienen, organizados y disciplinados.

Más o menos así expresó. Guardé aquella frase, no la comenté con nadie, hasta que al año siguiente conocimos más de la realidad. Son el fruto de las conocidas  facultades del Comandante en Jefe que le permitieron augurar acontecimientos.

Fidel dialogó ampliamente con Leyva acerca de la capacidad del embalse y otros detalles.

Leyva le dice que desde el 10 de agosto se habían ejecutado 15 kilómetros de terraplén, con un 60 por ciento de penetración invertida, resalta el avance de las facilidades temporales de los trabajadores  y las labores en el dique izquierdo.

El jefe del contingente explica que la presa tendría una capacidad de 400 millones de metros cúbicos de agua, beneficiaría 24 mil hectáreas de arroz, caña y pastos. Debían mover ocho millones de metros cúbicos de arcilla, fundir 150 mil metros cúbicos de hormigón y excavar dos millones de metros cúbicos de tierra.

“Hoy el heroísmo se expresa en el trabajo”, dijo Fidel momentos después, al dirigirse a los trabajadores del Contingente Braulio Curuneaux, de El Corojo, en Guisa, encabezado por el ingeniero Julio Duart Vega.

“Tenemos que trabajar para desarrollar nuestro país, hacer progresar nuestro país. Y tenemos que trabajar con rapidez, con eficiencia, con productividad, con resultados”, expresó el Primer Secretario del Partido en la inauguración de esa fuerza.

En el contingente -aseveró- la disciplina la establece el colectivo, la impone el honor, la vergüenza, la dignidad del colectivo, y hasta el propio colectivo se encarga de sacar de sus filas a aquellos que no tengan las cualidades que los hagan acreedores del honor de ser miembros del contingente.

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