Recuerdos de una entrada triunfal a la Ciudad Monumento

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Por Osviel Castro Medel | 2 enero, 2021 |
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FOTO/ Tomada de Juventud Rebelde

Víctor Montero Mendoza (2 de junio de 1920 – 27 de julio de 2011) nunca olvidó aquel día de ruidos y sirenas. Él estaba estremecido de emoción, casi “tirando”, como confesaría años después. No era para menos, le tocó sujetar los micrófonos a Fidel Castro mientras este hablaba a una enardecida multitud en el corazón de Bayamo.

Era el 2 de enero de 1959 y Montero Mendoza se convertiría, además, en el presentador ocasional del líder revolucionario, quien ese día entró victorioso a Bayamo al frente de la Caravana de la Libertad.

“Yo estaba trabajando de nuevo en la emisora local  y me buscaron para presentarlo antes de que él le hablara al pueblo. Fue algo casual.  Era ya de noche y en la lejanía podían escucharse los petardos. Él se paró en el balcón del Ayuntamiento y discursó con una pasión difícil de borrar”, contó a este reportero Víctor Montero, un pedagogo brillante, además de locutor y conductor de programas radiales.

Es una lástima que esas palabras de Fidel en la Cuna del Himno no hayan sido grabadas o transcritas íntegramente; pero en la oralidad de la gente sí viven fragmentos de aquella alocución.  Pocos de los que vivieron el suceso han desdibujado las frases dedicadas a sus compañeros caídos, al recuento de lo vivido desde el ataque a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, o a la nueva etapa que se avecinaba, compleja por demás.

“Golpe militar no, Revolución sí”, dijo enfático en Bayamo, donde se congregaron  millares de personas. Esa misma consigna la había lanzado en Santiago de Cuba y Palma Soriano.

“Pocos conocen que antes del Comandante Fidel Castro hablaron Luis Orlando Rodríguez, director de Radio Rebelde, el capitán Juan Nuiry, presidente de la FEU, y el comandante Delio Gómez Ochoa, luego lo hizo el jefe rebelde, quien en enardecidas palabras exhortó a continuar la huelga general hasta que todo el régimen fuera derrotado, entre otros aspectos referidos a la tranquilidad y a no tomarse la justicia por su cuenta”, escribió sobre aquella noche el veterano periodista Manuel Lauredo Román.

Cuando se hable sobre aquellos acontecimientos no debemos olvidar que la llegada a este sitio de Cuba resultó un momento trascendental para el Comandante en Jefe pues los poblados por los cuales pasó la Caravana de la Victoria antes ya eran libres desde finales de diciembre de 1958: Palma, Contramaestre, Baire, Jiguaní…

De modo que aquella entrada fue la liberación de una de las últimas ciudades ocupadas por los soldados del Ejército y donde se hallaba  el conocido Puesto de Mando de operaciones contra la Sierra; por eso, en horas de la tarde del 2 de enero, Fidel tuvo que pactar con los uniformados la rendición de la urbe. Eso sucedió en el Cautillo Club, a unos 14 kilómetros del lugar del que luego hablaría enardecido.

El 3 se produciría por estas tierras su primer encuentro con Camilo Cienfuegos después de la victoria.  Hablaron sobre la situación en la capital cubana y los pasos para consolidar el triunfo revolucionario. Ese día prosiguió la ruta de la Caravana hacia Holguín.

El 8 de enero, como se sabe, los barbudos llegaron a La Habana. El Comandante repitió algunas de las ideas que expresó en Bayamo. “Creo –dijo- que estamos en un momento decisivo de nuestra historia. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será más fácil, Quizá en lo adelante todo será más difícil”. Palabras contundentes que nos siguen alumbrando.

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