Registro de electores: Genuina inclusión

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Por Sara Sariol Sosa | 10 agosto, 2017 |
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Cuando el 1 de enero de 1899, el general Jonh R. Brooke tomó posesión del gobierno de Cuba en nombre de los Estados Unidos (intervención de casi 4 años) ya tenía claro que, dado el patriotismo engendrado en los hijos de esta tierra, resultaría prácticamente imposible anexar a Cuba a su territorio, y que solo conseguirían ese propósito con “vínculos de intimidad y fuerza”.

Por consiguiente, el gobierno interventor adoptó medidas que garantizaran el dominio de la economía nacional, y despojó al pueblo de instrumentos imprescindibles para conquistar su independencia, como el Partido Revolucionario Cubano, la Asamblea de Representantes y el Ejército Libertador.

Pero, aguzó su atención en las elecciones municipales, con una ley electoral bien restringida, que daba la posibilidad de votar solo a los cubanos mayores de 21 años, que supieran leer y escribir (vaya paradoja) y poseyeran bienes muebles e inmuebles valorados en no menos de 250.00 pesos.

Es fácil deducir que era excluida la inmensa mayoría de los cubanos negros y a cientos de miles de cubanos blancos pobres, además de las más de 359 mil mujeres que integraban la población del país.

En definitiva, en las elecciones municipales del 16 de junio de 1900, de una población de un millón 572 mil 797 habitantes, solo pudieron registrarse, 150 mil 648 electores, y de estos votaron 110 mil 816, el 7 por ciento.

Esa triste manipulación sustentó el sistema de democracia representativa y pluripartidista de toda la etapa neocolonial cubana, que se extendió hasta el 1 de enero de 1959.

NUESTRA DISTINCIÓN

Nuestro Registro de Electores, queda claro, se distingue de otros a nivel internacional por ser de oficio (ningún ciudadano tiene que realizar trámite alguno para estar incluido), público y permanente.

Al llegar a los 16 años, todo cubano es inscrito automáticamente para ejercer el voto, como derecho constitucional, y tiene acceso a consultar la lista, cuya actualización ocurre de manera periódica.

Tiene lugar un minucioso proceso continuo de compatibilización y revisión de la cantidad de electores, acentuado previo a los comicios, y en el cual participan las oficinas del Carné de Identidad y Registro de Población en cada demarcación y las autoridades electorales, con la colaboración activa de los encargados de esa tarea en las organizaciones de masas de la comunidad.

Antonio de Marcos Ramírez, presidente de la Comisión Electoral provincial. FOTO/ Luis Carlos Palacios

A propósito, más de 600 mil electores en Granma tendrán el derecho de votar en las elecciones generales convocadas este año, según información de Antonio de Marcos Ramírez, presidente de la Comisión Electoral provincial.

El territorio trabajará con mil 949 colegios, con unos 317, 5 electores como promedio por cada uno de estos, cantidad que facilita la rápida afluencia de quienes libre y espontáneamente deseen ejercer el sufragio.

Tal es nuestro nivel de inclusión que, en aquellas circunscripciones con menos de 200 habitantes, por debajo de lo que establece la Ley electoral vigente, también se crean las condiciones para hacer valer ese derecho ciudadano, a pesar de estar situadas en zonas muy distantes e intrincadas.

En ese caso están en el territorio granmense tres circunscripciones, ubicadas, respectivamente, en los barrios de Palmarito, en Yara, Los Lirios, en Buey Arriba, y La Estrella, en Guisa, estos dos últimos en plena Sierra Maestra, ese paraje donde quedaron suscriptas inigualables páginas de patriotismo por la libertad e independencia nacional, y que, en cada proceso eleccionario posterior al triunfo de la Revolución, se ha convertido, como el llano, en genuino escenario de democracia.

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