Remedio para el “hinchamiento” de las calles

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Por Orlando Fombellida Claro | 13 agosto, 2017 |
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La calle Gral Liens, en Buey Arriba, padece los efectos del hinchamiento del material empleado en su base /  FOTO Rafael Martínez Arias

Mientras el ingeniero Bernardo Figueredo Sánchez mostraba en pantalla, mediante data show,  textos, imágenes, gráficos y fórmulas matemáticas, y los explicaba, de su propuesta Solución práctica para cimientos expansivos, recordé tres ejemplos que tienen que ver con ese asunto -no utilizo el vocablo tema porque ahora se abusa de él.

Fue en el reciente Fórum de ciencia y técnica de la Empresa de servicios de ingeniería y diseño, Crearq, de la  provincia de Granma, Cuba,  que Figueredo Sánchez presentó la ponencia,  en la cual demuestra que “con la utilización de materiales que están al alcance de la mano, se puede realizar una disminución de los efectos que las arcillas expansivas producen sobre las construcciones”.

¿Qué son las arcillas expansivas?

Aquellas cuya composición química y mineralógica le confieren la característica de expansividad cuando se humedecen y experimentan un significativo cambio de tamaño.

Ese hinchamiento -así es denominado ese proceso- ejerce presión hacia arriba, que puede llegar a varias toneladas, según el área, y en consecuencia afectar  las estructuras de las obras edificadas encima de terrenos con tal característica.

¿Cómo contrarrestar la “inflamación” a la hora de construir sobre superficies con esa cualidad?

Mediante el reemplazo, bajo la cimentación, del suelo, cambiarle la naturaleza con una compactación controlada, aplicar estabilización química o hacer estructuras lo suficientemente pesadas para compensar la carga de hinchamiento.

La buena clase del ponente  me trajo a la memoria la prominencia en unas partes y el hundimiento en otras, del piso de una sala de rehabilitación y fisioterapia, poco después de  ser construida en la zona costera granmense, como parte de la Batalla de Ideas, en la primera década del siglo actual.

También, la fisura en una pared de un quiosco atendido por un gastronómico por cuenta propia, situado a la vera de la carretera Tunas-Bayamo, a la entrada para Río Cauto, que si el “moropo” no me falla, fue inaugurado en vísperas del 26 de Julio de 2015, o sea, hace solo dos años.

Por último, la conversación sostenida  días atrás con Leodán Rodríguez Fontela, intendente (inversionista) del Centro provincial de Vialidad, sobre la rapidez con que se deteriora la calle General Liens, de Buey Arriba, en estos momentos objeto de mantenimiento.

Plantea Rodríguez Fontela que un análisis realizado por personal de la Empresa nacional de investigaciones aplicadas, entidad especializada en el estudio de los suelos, demostró que los materiales empleados como base de dicho vial, tienen la cualidad de “engordar” bastante cuando llueve.

Por su elevado rigor técnico y científico, factibilidad y aporte económico, la ponencia mencionada fue considerada Relevante, máxima categoría otorgada en los Fórum de ciencia y técnica, y su autor estimulado con certificado y objetos materiales.

Pero el mayor reconocimiento a Bernardo Figueredo será la socialización de su investigación entre los constructores, incluidos los que trabajan por cuenta propia, para evitar deterioro de lo erigido y gastos innecesarios de materiales.

Lo corrobora, el tener en cuenta la solución práctica referida en las  bases de paneles de parques fotovoltaicos, en Granma, que representó el no gasto de decenas de toneladas de cemento.

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