Rendir cuentas no es una rutina más

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Por Roberto Mesa Matos | 31 marzo, 2017 |
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Las asambleas de rendición de cuentas en la ciudad del Golfo comenzarán por la circunscripción No. 6 del consejo popular Caymari. FOTO/Archivo Radio Granma Digital

Manzanillo.- Quizás no exista en Cuba espacio capaz de examinar con profundidad las dificultades, reclamos e inquietudes colectivas en los más variados ámbitos, que las asambleas de rendición de cuentas del delegado del Poder Popular ante sus electores.

Y es que, desde el propio surgimiento hace cuatro décadas de los órganos de gobierno, esos escenarios devienen los más relevantes para consolidar la gestión que emanan de las discusiones, debates y puntos de vistas que, expuestos allí, hacen del sistema político cubano, ejemplo de democracia en el mundo.

A las puertas del último proceso correspondiente al décimo sexto mandato, el compromiso es mayor, porque será el primero que se desarrolle en la Isla sin la presencia física del Comandante en Jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz.

Entonces, participación, masividad, diálogo franco, claro, y sin cortapisas constituirán la clave de una actividad que siempre tuvo en el máximo Líder de la Revolución al artífice esencial de los intercambios con datos, reflexiones y exposición de objetivos colectivos.

Rendir cuentas no es una rutina más, pues en esas reuniones el delegado explica su gestión, ofrece informaciones de interés, y junto a su gente, identifica problemas, necesidades y promueve el debate, de modo que si algo no salió como se esperaba es que en algunas asambleas no se indagó en las causas que originaron los inconvenientes.

Por otra parte, queda claro que no siempre hay solución para todos los planteamientos, pero sí deben encontrarse alternativas que atenúen los problemas.

En este punto, es cada vez más necesaria la acertada explicación de los funcionarios de las empresas, entidades y organismos con mayores incidencias en las insatisfacciones.

Al tema, los principales administrativos deben prestar mucha seriedad porque es engorroso enviar a las comunidades a funcionarios que más que explicar, aclarar y convencer produce sensaciones muy diferentes.

El pueblo tampoco puede permanecer ajeno a las soluciones de los inconvenientes comunitarios y tiene, por encargo, participar en las transformaciones que hasta su alcance le son permitidas para beneplácito de la colectividad.

Del 5 de abril al 20 de mayo se prevé el último proceso de rendición de cuentas del delegado ante sus electores del décimo sexto mandato en Manzanillo.

Más allá de propósitos y expectativas, las reuniones trascenderán por la efectividad de la propia gestión de los delegados, el apoyo certero de las entidades involucradas y, por encima de todo, del ímpetu y protagonismo del barrio.

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