Respetar las preferencias musicales

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Por Yelandi Milanés Guardia | 12 diciembre, 2018 |
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Los gustos musicales son diversos

Los gustos son diversos e influir en ellos es una tarea compleja, por eso respeto mucho las preferencias musicales de cada quien, porque afortunadamente para eso existe la diversidad y la libertad de escuchar lo que más nos atraiga.

Por eso no comparto el criterio de quienes arremeten contra un género musical o contra un grupo etario defensor de esos temas, porque al final de la historia  nadie tiene el derecho de inmiscuirse en las predilecciones de los demás, salvo cuando estas influyen negativamente en los seguidores o contaminan el ambiente sonoro de los demás.

Los jóvenes casi siempre son centro de críticas de los mayores por las preferencias musicales, pero los más adultos olvidan que cuando eran noveles escasamente disfrutaban las melodías de sus progenitores.

He sido testigo en varias ocasiones de cuestionamientos a los mozalbetes por escuchar canciones de reggaetón, pero aunque a veces contengan letras poco edificantes y vulgares, hay ejemplos diferentes.

El reggaetón no tiene nada de malo mientras sus exponentes se preocupen por regalar composiciones de  mejor factura musical y orquestal, y donde además se narren historias y critiquen males sociales como es costumbre en algunos casos como el del reguetonero Vico C.

Aunque menospreciado este género –surgido en Panamá y Puerto Rico en la década de 1980 y que significa “reggae grande”- ha sobrevivido a las críticas y hoy es más melódico y contagioso.

Sus seguidores se incrementan como lo evidencia el récord de “Despacito”, video perteneciente a la aludida vertiente sonora y el más visto en la historia de Youtube, el cual recientemente registraba alrededor de cinco mil 700 millones de reproducciones y más de dos millones 600 mil comentarios.

A más de una persona mayor he visto en una fiesta moverse a ritmo de reggaetón por su sonido pegajoso y otros, aunque no todos, disfrutan de las nuevas versiones, que ganan cada vez más público.

Nuestra juventud como toda tiene gustos diferentes a las generaciones precedentes, simplemente porque ellos siguen otros patrones y porque como bien reza una frase: “Los jóvenes se parecen más a su tiempo que a sus padres”.

El reggaetón tiene su espacio y sabemos lo difícil de enamorar a una chica con sus letras, excepto si esta es una reguetómana, y es cierto que en muchos lugares cansa y aburre de tanto repetirse.

Por eso la clave está en dosificarlo en los lugares públicos y poderlo disfrutar junto a otros géneros que también alegran la vida, el corazón y defienden nuestra identidad.

A nuestros hijos no debemos juzgar mal porque lo escuchen, sino poner a su consideración otros temas musicales con otros valores y riquezas, para que su espectro musical se ensanche y disfruten de todos los estilos.

Pero siempre desde el respeto y no de la imposición, para lograr que después de disfrutar de Gente de Zona, celebren con alegría y tarareen con emoción una canción de Buena fe.

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  1. la musica cubana bailable tiene su espacio en los corazones de la juventud que joven no baila con un Van Van o una orquesta Reve el reggaeton es un problema de moda y de momento pero al final todos vamos a parar a nuestra música la que nos representa, esa es la que hay que cuidar y que sus letras sean representativas

  2. Me parece excelente su artículo y comparto sus puntos de vista. Es cierto que los conceptos se han ido modificando con el tiempo y las personas que vivimos en ellos también, es por eso que nuestra generación tuvo otros conceptos de lo que era la buena música, de lo edificante que podía ser o no, o de lo que podía ser más o menos grosero, agresivo y hasta desformador de valores, musicalmente hablando, de ahí que las generaciones más jóvenes consideren a Bad Bunny, a Coquito y El Negrito o al mismísimo Chocolate como algunos de los mejores exponentes de la buena música actual, a juzgar por los índeces de consumo de estas propuestas musicales y la diversidad de contextos donde se reproducen (Autos, Bicitaxis, Restaurantes, Bares, Discotecas, Hospitales incluidos, celulares en alta voz) y otros tan conrtastantes como cumpleaños infantiles, donde niños y padres tararean y bailan estos temas contemporáneos. Como verá usted amigo, creo que, sin pretender ser absoluto, ni tener la última palabra respecto al tema, el común denominador en esta historia de los gustos y preferencias en los géneros músicales es la diversidad, no solo de estos, sino también de los derechos de cada quien a disfrutarlos a su manera, siempre y cuando exista un respeto a la gran diversidad de derechos ajenos, pues para lograr una convivencia armónica con este fenómeno siempre será de gran valía tomar en cuenta los derechos del otro a vivir en un ambiente libre de contaminación sonora y con propuestas que edifiquen y sean agradables a nuestro sentidos auditivos. Salud y gracias

  3. Cierto que cada persona con su tiempo, pero el respeto a cada uno es esencial. Porque mucho se habla en lineamientos, reuniones, en todo sobre el volumen que se le pone a los equipos de música, que como bien dices…..cada uno con su tiempo. Eso molesta y sobre esto no debemos cansarnos de escribir y decir. Porque no es lo mismo escuchar una suave melodía que una estruendosa.