Resurge símbolo de la gastronomía bayamesa (+ fotos)

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Por Diana Iglesias Aguilar | 15 junio, 2019 |
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FOTO Luis Carlos Palacios

Luanda es el nombre de la capital de la República de Angola, en la lejana África solo desde lo geográfico  para Cuba. Pero en Bayamo y quizá evocando la belleza de los entornos naturales de la urbe africana,  hace más de cuatro  décadas, el toponímico  es sinónimo de la excelencia de la gastronomía local, donde se cultivaron tradiciones culinarias relacionadas con la región de la vasta llanura del Río Cauto, asociadas a la ganadería.

Después de varios lustros de avatares constructivos y añoranzas por el otrora esplendoroso lugar, los lugareños ven resurgir el símbolo, convertido ahora en un complejo gastronómico reinaugurado en febrero de 2018 con nuevas ofertas y servicios concebidos para los más exigentes gustos culinarios y el disfrute en familia de momentos inolvidables.

FOTO Luis Carlos Palacios

Perteneciente a la Empresa Nacional para la conservación de la Flora y la Fauna, el restaurante Luanda está hoy en la plática cotidiana del pueblo no solo por su belleza sino por el atractivo que suscitan las ofertas de platos exóticos entre los que aún no aparece el cocodrilo o caimán como muchos opinan y comentan.

Explica Wilfredo Sánchez Rivero, experimentado administrador de unidades similares y quién hoy funge como director de la institución que pudiéramos llamar, gastronómica, cultural y recreativa,  que entre las ofertas raras al paladar se encuentran los ovejos y chivos lechales y los cerdos mamones, lo que significa el consumo de estos ejemplares cuando están aún en edad de destete, lo que garantiza y refuerza  la textura blanda y jugosa de las carnes.

También comercializan platos a base de las carnes de avestruz, búfalo, faisán y codorniz, las que se complementan con arroces, viandas y postres elaborados en la institución, además de las tradicionales elaboraciones con carnes de pollo, cerdo y pescados procedentes  de la plataforma marina.

FOTO Luis Carlos Palacios

El atractivo y florido jardín con fuente, arbustos y detalles artístios incluidos reciben al visitante que dispone de varios salones entre ellos el Búfalo con capacidad para cien comensales, donde la carne de este rumiante es la principal oferta.

FOTO Luis Carlos Palacios
FOTO Luis Carlos Palacios

Cuenta además con un salón especial para 40 personas que dispone de cava para vinos, en ambiente de temperatura y humedad adecuadas para el proceso de añejamiento ambientadas con buen gusto y armonía con el resto de la institución y un bar pequeño donde disfrutar de audiovisuales y diversas bebidas y coctelería.

El reservado Damage está listo para cenas familiares donde se pueden recibir desde 14 hasta 20 personas,  dispuesto con  climatización como los dos salones anteriores. A clima tropical expuesto solo la parrillada con capacidad para 40 comensales y el área de picnic que puede atender hasta 80 personas bajo la sombra de bambúes y frondosos árboles que rodean la edificación.

Comenta Sánchez Rivero que las reservaciones se hacen por teléfono o de manera personal y trabajan  los siete días de la semana con apenas 17 obreros por turno.

Entre las novedades de la reapertura, el área de picnic incluye además el paseo en potros y la lidia de gallos, otras tradiciones de la cultura oriental cubana, además de degustar por encargo especies de aves y pescados asados a la parrilla.

Grandes retos asisten al colectivo que lidera Wilfredo Sánchez, incorporar las degustaciones de especies poco frecuentes en el paladar del cubano, y mantener la historia de excelentes elaboraciones que siempre caracterizaron al Luanda, sin dudas un símbolo de la gastronomía en el Oriente cubano que para bien de la cultura, el entretenimiento  y la familia cubana vuelve a abrir sus puertas con hermosa imagen y cuidado en los detalles más modernos pues dispone además de conexión inalámbrica wifi.

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