Para revitalizar el periodismo en Cuba

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Por Prensa Latina (PL) | 10 agosto, 2018 |
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La Habana -Tras la reciente aprobación en Cuba de una nueva Política de Comunicación del Estado y el Gobierno, el sector de los medios públicos del país condujo varios debates sobre cómo dicha estrategia puede revitalizar el periodismo en la isla.

Precisamente fue ese uno de los ejes del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), a raíz del cual Prensa Latina dialogó con varios de los delegados acerca de la utilidad de la política en cuestión para mejorar el sistema cubano de prensa.

A grandes rasgos, como refiriese en la clausura de la cita el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, el documento define el acceso a la información, la comunicación y el conocimiento como derecho ciudadano y bien público, otorga la mayor autoridad a los directivos de los medios y alcanza a toda la sociedad, pues establece obligaciones para instituciones y autoridades.

Según Raúl Garcés, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, no se trata de una ‘varita mágica’ para solucionar todas las insuficiencias, sino de un marco regulatorio para desde los medios definir indicadores de desarrollo concretos.

El académico, cuyo centro fue protagonista junto a la UPEC en la elaboración y ajuste de la política, comentó que la misma puede contribuir a mejorar la práctica de los medios al posibilitar el chequeo de su implementación e impacto en la sociedad, y al dotarlos de una visión estratégica en torno a la proyección comunicacional del país. Para Garcés, Cuba necesita tal naturaleza articuladora.

‘Creo que la nueva Política de Comunicación pondrá a la sociedad a conversar con un mismo objetivo. Todo el entramado social debe tener claro que sin comunicación no es posible desarrollarse ni favorecer el bienestar’, dijo, por otra parte, Iramis Alonso, directora de la revista Juventud Técnica.

Además -añadió-, el hecho de que la mencionada política llama a la disponibilidad de la información para su consulta por parte de las personas tributará en gran medida al ejercicio del periodismo y de la comunicación en la isla.

La nueva estrategia -aportó Darío Alejandro Escobar, director de la revista Somos Jóvenes- no está relacionada únicamente con los periodistas y los medios, sino con el flujo de la información en todos los niveles de la sociedad, lo cual conducirá a normas sobre los derechos y obligaciones de profesionales de la prensa y las fuentes.

En principio, instituir leyes que establezcan claramente las competencias de cada quien contribuirá a no dejar hilos sueltos en la armazón de las comunicaciones en el país, comentó el joven.

UN ECOSISTEMA DE MEDIOS DIVERSO 

Pese a que el propio presidente Díaz-Canel señalaba en su discurso de clausura que la nueva política reconoce solo dos tipos de propiedad para los medios de comunicación masiva, la estatal y la social, el ecosistema de medios en Cuba es muy diverso.

Así consideró el decano Garcés al mencionar dentro del mismo a blogs, redes sociales y ‘formas a veces más subterráneas como el Paquete Semanal’ (compendio de contenidos multimedia distribuido y comercializado por vías privadas). ‘Todos estos circulan hoy y creo que no los deberíamos desperdiciar’, dijo.

No obstante, consideró que aún no hay respuestas absolutamente claras en torno a cuál será la configuración del sistema mediático cubano y el ecosistema comunicativo del país, pues muchos de estos temas aún están en proceso de definición.

‘Lo que sí tengo claro es que A: hay que fortalecer los medios públicos, y B: hay que tener una visión estratégica de cómo esas formas que mencioné antes se van a acoplar al sistema comunicativo’.

‘No estoy hablando de medios privados, pues la Constitución establece claramente que hay medios estatales o sociales, no privados. Con estos últimos, los pertenecientes a empresas periodísticas, las instancias pertinentes deberán definir cómo proceder’, agregó Garcés. Me refiero -continuó- a los medios que no son tradicionales, o sea, no forman parte de los que conocemos con una producción institucionalizada de comunicación.

Considero que estos pueden hacer contribuciones importantes como canales de expresión de la ciudadanía, incluso llegar a retar a los medios tradicionales en función de construir un discurso público de mayor calidad y con tendencia a complementar y articular las agendas comunicativas con las expectativas de la gente, opinó el experto.

¿QUÉ ES PRECISO CORREGIR? 

De acuerdo con el presidente Díaz-Canel, debido al efecto simultáneo de numerosos años en las más severas carencias materiales y las inaceptables incomprensiones de algunas de las propias fuentes en la isla podría decirse que nunca fue tan desafiante el panorama mediático del país.

La aprobación de la Política de Comunicación generó entusiasmo en el sector cubano de la prensa a causa de las puertas que abre para la solución de preocupaciones históricas y recientes, entre ellas los sistemas de gestión con mayor autonomía para los medios, el fortalecimiento y la renovación tecnológica de los mismos.

Para la periodista Iramis Alonso, la isla necesita, en primer lugar, una prensa más participativa, ‘que refleje las contradicciones, dolores, ansiedades y alegrías del día a día de todos los ciudadanos’.

‘Cuba vive un momento complejo en lo económico, y en la prensa hacen falta las historias y las propuestas de las personas de cómo mejorar su entorno y su país, para que este sea más libre, soberano y digno’, opinó.

Por su parte, Darío Alejandro Escobar listó entre las deficiencias que a la prensa cubana le urge corregir a los problemas de credibilidad y la plena incorporación a los nuevos espacios del periodismo, en los cuales internet ofrece grandes oportunidades.

Sin embargo, confió en que en los niveles intelectual y profesional están las motivaciones y estructuras conformadas para superar las carencias.

Las insuficiencias -reflexionó Raúl Garcés- son varias y todas funcionan como un sistema. ‘Creo que necesitamos una prensa más parecida a las audiencias y a las necesidades de estas; a veces, por razones que ahora no vienen a cuento, hemos sido más voceros de las instituciones que de la opinión pública’.

También debe resolverse cuanto antes el asunto económico, a fin de garantizar la rentabilidad, el acceso y apropiación de tecnologías y técnicas que permitan a la prensa cubana volverse competitiva a nivel internacional y un mejor referente para nuestra audiencia, opinó.

REDUCIR LA DISTANCIA CON LOS PÚBLICOS 

Al decir de Iramis Alonso, otro señalamiento hecho a la prensa cubana es su distanciamiento, en ocasiones, de los temas de interés del ciudadano promedio, aunque asegura que no en todos los casos se manifiesta de la misma manera.

Todavía a los medios cubanos les falta mucho para que su agenda esté totalmente relacionada con la cotidianeidad de los habitantes de la isla, pero en los últimos años se ha avanzado un poco en la superación del asunto, apuntó la entrevistada.

‘¿Cómo solucionarlo? Creo que tiene que haber más diálogo. Claro, la prensa tampoco puede hacer lo que la sociedad no hace. Se resolverá en la medida en que haya realmente un intercambio mayor entre la ciudadanía y las instituciones en los espacios locales’, juzgó Alonso.

‘La prensa cubana sí está conectada con la gente -contrastó Garcés-, pero, ciertamente, no satisface la totalidad de los elementos y expectativas de la agenda de las personas. Tampoco presenta todos los enfoques, la diversidad de fuentes y la profundidad de discurso que permitirían un acercamiento de los temas al interés de los públicos’.

‘¿Cuál es la solución? Considero que un cambio de mentalidad. Los decisores tienen que apoyar a la apertura de la prensa, los periodistas tener el capital profesional suficiente como para saber indagar y hacer preguntas incómodas, y las fuentes no pueden molestarse al ser confrontadas, pues es su deber ser transparentes y concebir la información como un bien público y un derecho ciudadano’.

Se trata, en efecto, de una de las grandes dificultades, pero, tal como sostiene el joven periodista Darío Alejandro Escobar, Cuba está en un momento adecuado para comenzar a cerrar la brecha.

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