Rotundamente ¡no!

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Por Luis Morales Blanco | 13 enero, 2021 |
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En su estertor político  y, de   modo unilateral, el gobierno de Donald Trump incluye ahora a Cuba en su adulterina lista de países patrocinadores del terrorismo.

Pocos días restaban a la actual administración yanqui para salir por las buenas del poder cuando el obeso Mike Pom-PEO dijo: “Con esta medida, volveremos a responsabilizar al gobierno de Cuba y enviaremos un mensaje claro: el régimen de Castro debe poner fin a su apoyo al terrorismo internacional y la subversión de la justicia estadounidense”.

¡Habrase visto gobierno descarado! Por qué Pom-PESTE no incluye a su propia administración en una lista  de amparadores y financiadores del terrorismo que entonces sí sería legítima? No, ellos siguen la vieja fórmula de criticar en calzoncillos lo que llaman desvergüenza.

El amiguito Mike se justificó: en  particular  “Cuba sigue albergando a refugiados estadounidenses y apoyando al líder venezolano Nicolás Maduro.

Qué refugiados, ¡no friegues Miguelito!, o   acaso Maduro es un  bandido y no víctima de intentos de magnicidio y ataques a su país de todo tipo desde la usurpación, el robo de activos hasta la agresión militar directa y reiterada?

Además, es  esta una maniobra dilatoria y una cortina de humo a los desmanes alentados por su querido presidente Trump conducentes al asalto al Capitolio por furibundos seguidores del magnate quienes ahora amenazan con las armas si este es destituido como merece y dilatar la transición del poder a Joe Biden aun cuando el rubio teñido   aseguró que sería pacífica. Eso sí es terrorismo.

Este Pompeo es el mismo cuyo nombramiento fue criticado  dentro y fuera de Estados Unidos por aspirar  una CIA más “agresiva, brutal, despiadada e implacable”, ¿todavía más? Eso sí es terrorismo.

Reparemos  en que republicano Trump ha tomado medidas drásticas contra Cuba desde su llegada al poder en 2017, endurece las restricciones a los viajes y a las remesas desde Estados Unidos e impone sanciones a los envíos de petróleo venezolano a la isla. ¿No les suena conocida esta práctica? Claro, terrorismo.

Biden habló durante la campaña electoral de revertir  las políticas de Trump sobre Cuba que “han infligido daño al pueblo cubano y no han hecho nada para promover la democracia y los derechos humanos”.

Y eso es precisamente lo que buscan estas disposiciones amarrarle las manos a la entrante administración de Biden,  para impedir el  necesario acercamiento entre dos pueblos vecinos y el  normal ejercicio bilateral.

La enérgica declaración de nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores Cuba es clara y potente: “Cuba  no es un Estado patrocinador del terrorismo, verdad reconocida por todos. La política oficial y conocida, y la conducta intachable de nuestro país, es el rechazo al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en particular el terrorismo de Estado, por quienquiera, contra quienquiera y dondequiera que se cometa”.
Eso lo saben de sobra pueblos y gobiernos del mundo incluso aquellos que no comparten nuestra ideología.

El terrorismo de estado implementado por EE UU nos ha costado tres mil 478 víctimas mortales y 2 099 personas con discapacidad, y un bloqueo cobarde y  asfixiante que no nos ha podido doblegar y eso les duele.

Por eso unidos a las voces más justas del mundo, rechazamos  rotundamente la inclusión de nuestro Caimán en cualquier lista ilegítima y mentirosa.

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