Sala de quimioterapia ambulatoria del “Céspedes”: Inmensa en su desempeño cotidiano

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Por María Valerino San Pedro | 7 marzo, 2019 |
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La quimioterapia es parte esencial del tratamiento oncológico FOTO/ Luis Carlos Palacios Leyva

Valor y deseos de vivir se transpiran en la Sala de Quimioterapia del hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, Granma.

Cómodos asientos, varios ventiladores de pared y una impecable higiene priman en el salón de espera, preámbulo de las consultas o las sesiones de quimioterapia.

CONFIANZA

Alberto, Juan y Reidel se mantienen firmes, porque saben que no están solos, cuentan, además de con sus familiares, con el personal del Servicio de Quimioterapia del “Céspedes”, quienes con su preparación, paciencia, cariño y respeto han sabido ganarse un lugar en sus corazones.

Alberto Escalona García vive en el montañoso municipio de Bartolomé Masó, y tiene los ojos de un guerrero que no se amedrenta en la batalla, por superior que sea este enemigo. Ha luchado y aún lo hace. Mantiene la calma, resiste.

“Sufría de unos terribles dolores de cabeza –refiere- y es que tenía un tumor en la cabeza, me operaron y luego comencé el tratamiento, ya llevo siete meses.

“Primero venía semanal y ahora cada 15 días. Me siento bastante bien y creo que no es solo por los medicamentos, pues aquí nos dan mucha confianza, y se esfuerzan por brindarnos una atención maravillosa”.

Para el guisero Juan Durañones Álvarez, quien se pasó cuatro años y medio “sin que la enfermedad respondiera, este sitio ha sido el ideal para sentirme mejor, por la calidad humana de enfermeras y doctoras.

“Ya pasé un ciclo de 16 sueros durante 8 meses, y no tuve ninguna queja. Me tratan muy bien”.

El jiguanicero Reidel Escalona, coincide con los criterios emitidos y agrega que en “esta sala hay mucha solidaridad y cariño, y ello nos hace sentir mejor”.

Kenia Montero Romagoza, por su parte, asegura: “Llevo siete años trayendo aquí a mi mamá, y las enfermeras son muy buenas y la Doctora Morataya que la atiende. Todo está siempre muy limpio. Mi madre evoluciona satisfactoriamente”.

FRASES QUE SOSIEGAN

Cinco asientos reclinables, 19 sillas normales y dos camas, conforman el local donde se aplica la Quimioterapia de manera ambulatoria. Aguzo mi oído y escucho frases que sosiegan: ¡Verás que todo va a salir bien¡, ¡Estoy aquí contigo¡, ¡Llámame sin pena si me necesitas¡…. Profesionales de la enfermería oncológica prodigan en grado sumo ternura y profesionalidad a sus pacientes, no obstante enfrentar limitaciones como la falta de una climatización adecuada.

Doctora Liset Leblanch Pérez, especialista de primer grado en Oncología y jefa del Servicio de Quimioterapia del hospital provi9ncial Carlos Manuel de Céspedes. Foto Luis Carlos Palacios Leyva.

La Doctora Liset Leblanch Pérez, especialista de primer grado en Oncología y jefa del Servicio tiene un especial sentido de pertenencia por su colectivo y por ese “pedacito un tanto pequeño en dimensiones, pero inmenso en su desempeño cotidiano”.

“Atendemos aquí –explica- todos los tipos de localizaciones de la enfermedad, diagnosticados con estudios histológicos confirmados de la presencia de cáncer, brindando servicios de consultas de seguimiento, y de quimioterapia.

“Los tratamientos oncológicos son quirúrgicos, quimioterapia y radioterapia, para recibir este último enviamos los pacientes a Holguín o a Santiago de Cuba a recibirlos, porque los equipos son muy costosos y el país los instala por regiones.

“Brindamos, además, algunos tratamientos hormonales para cáncer de próstata, ahora limitado por la entrada de medicamentos.

“Tenemos pacientes de 20 años y más de tratamiento con calidad de vida, y eso nos satisface. Hacemos ensayos clínicos de pulmón, páncreas, esófago, ovario y cérvix, ahora nos entró de riñón.

“Utilizamos medicamentos de alto costo, por ejemplo, una dosis de inducción, es decir, la que se aplica en las primeras seis semanas para cabeza y cuello, (una semanal), asciende a unos seis mil dólares, y lo brindamos gratuitamente”.

Leblanch Pérez refiere que por día atienden de 50 a 80 pacientes en total, pues es mucha la morbilidad, al detectarse el cáncer en una etapa inicial, lo cual extiende la durabilidad de esas personas.

Hace hincapié en su preocupación por las enfermeras, que preparan medicamentos muy tóxicos sin una lámpara de flujo laminal, y los administran, lo que puede comprometer su salud.

Los positivos resultados que exhiben son la consecuencia de un esfuerzo que se impone a dificultades objetivas como hacinamiento y falta de ventilación en las consultas de oncología del policlínico del hospital, carencia de camas para ingreso, de reactivos para exámenes de laboratorio, lentitud en la lectura de las biopsias y de equipos de resonancia magnética, gammagrafía, y para medicina nuclear (está en Manzanillo).

Según la Organización Mundial de la Salud, en Cuba fallecen de cáncer unas 21 mil personas y se diagnostican más de 31 mil nuevos casos anualmente con esa enfermedad, constituyendo la primera causa de muerte del país desde 2012.

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