El sazón de Oscar y Rolando en Baracoa

Share Button
Por Orlando Fombellida Claro | 14 noviembre, 2016 |
0
Oscar, a la derecha, saluda triunfal FOTO/ Rafael Martínez Arias
Oscar, a la derecha, saluda triunfal FOTO/ Rafael Martínez Arias

Oscar Álvarez Tornés y Rolando Cabrera Estrada no envidian a Vicente, el súper chef de la telenovela Imperio que transmite Cubavisión, aunque el eterno enamorado de Cristina, la hija del Comendador, tenga en su restaurante de Primer Mundo grandes y modernas cocinas de microondas, y costosas y relucientes vajillas.

Oscar es cocinero y Rolando ayudante de cocina, de la Empresa de Servicio a Trabajadores (EST),  en obras, de las entidades del Ministerio de la Construcción (Micons), en Granma, y se encuentran en Baracoa desde pocos días después del paso del huracán Matthew por aquella ciudad del extremo oriental de Cuba, el 4 de octubre reciente.

Cocinan con leña y condimentan con tanto amor los alimentos, que esos pollos importados, pringosos e insípidos, les quedan exquisitos, realmente para chuparse los dedos. Si alguien lo duda, pregúntele a los constructores granmenses que laboran en la Ciudad Primada, a Rafael, el fotorreportero de La Demajagua, o a xxxx Villafaña, titular del Micons, quien en más de una ocasión ha probado su sazón a pie de obra, junto a quienes la ejecutan.

“Al día siguiente de pasar el ciclón, salimos de Bayamo para acá a las 4.00 de la tarde y llegamos a medianoche. Dormimos en el mismo camión que vinimos y las tres noches siguientes dormimos al sereno, porque esta cocina no tenía techo, cocinábamos bajo de agua, pero para adelante siempre”, cuenta Oscar, a quien el optimismo y buen estado de ánimo no lo abandonan ni condiciones adversas.

“Yo no me rindo. Usted ve ese tronco, es de una mata de mango que el ciclón tumbó, y la quemamos, verde, húmeda, así mismo la hicimos arder”.

Rolando es menos expresivo que Oscar, pero igualmente consagrado: “Nos levantamos a las 2.00 de la madrugada, hacemos desayuno, almuerzo, comida y meriendas por la mañana y por la tarde. A veces terminamos a las 11.00 de la noche”.

Después de degustar un almuerzo consistente en potaje de frijoles negros, arroz blanco, fricasé de cerdo, ensalada de habichuelas y natilla sabor naranja, más un  exquisito café, les preguntamos:

-¿Hasta cuándo piensan estar acá?

-Hasta que haya compañeros nuestro aquí, ayudando a la recuperación de Baracoa –dice Oscar,  y Rolando asiente con la cabeza.

Oscar añade que le gustaría retornar a Bayamo vía Moa, en la provincia de Holguín, pues hacerlo por La Farola no lo entusiasma en lo absoluto.

Con ellos y colegas de igual estirpe en la EST, la retaguardia de las fuerzas granmenses de la construcción movilizadas a Baracoa está garantizada, llueva, truene, relampaguee o pasen diabólicos ciclones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *