¿Cómo se procesa el mármol en Cuba?

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Por Granma | 1 febrero, 2018 |
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Jóvenes se adiestran en el Combinado del Mármol Manuel Hernández Osorio, para asumir la nueva línea fabril actualmente en montaje. FOTO/ Dilbert Reyes Rodríguez

JIGUANÍ, Granma.–«Ahora es más cómodo que antes», se limita a responder Ángel Mendoza, acostumbrado a que el ruido de las máquinas haga valer su señorío en toda la extensión de la cantera.

De sus 46 años de edad ha pasado 27 por debajo del nivel de la capa fértil de la tierra, rodeado de los muros altos del mármol en su estado natural; paredes enormes color crema que una y otra vez ha perforado y cortado en bloques de 15 a 20 toneladas.

Las respuestas, que casi grita, nunca superan la oración, como si hubiera un punto y aparte en cada golpe de hierro, en el chillido de la barrena en la roca, en el rugido de un motor, en la caída estruendosa de la piedra sobre la piedra.

–Se trabaja bien, y todo se ha desarrollado…

–¿Y ganas…?

–Bien. Más que antes… A veces mil y pico, a veces dos mil y pico…

–¿Vienes todos los días?

–No. Trabajo dos y descanso dos. Es mi brigada y otra más…

Desde arriba impresiona aquel boquete gigantesco de la tierra, en medio de montañas. Como una escalera enorme de cinco peldaños blancos, la cantera de mármol de la variedad Crema del Valle, enclavada en la zona histórica de Charco Redondo, en el municipio granmense de Jiguaní, constituye el área más grande en explotación de esta piedra en el país.

Día por día, salen de aquí los bloques primarios hacia la industria que luego los convierte en  balaustres, pasamanos, losas, planchas, encimeras, tabicas para baños, esquineros y otros componentes de ornamento, la mayor parte demandada por las obras del turismo.

Las 12 hectáreas de la cantera Botichino 1, de 40 años de explotación, tienen en el testimonio de su medio centenar de obreros historias distintas de rigor.

Cuando Ángel llegó, la piedra se arrancaba a hierro, cuña y barreta, «y luego un martillo neumático la separaba y hacía caer, para que cinco o seis hombres con mandarrias conformaran el bloque a golpe limpio». Porque se lo han contado los obreros como aquel, ahora lo relata Justo Blas Macías, un joven cuya capacidad y emprendimiento lo ha puesto al frente de la producción en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Oriente, la mayor de la Empresa de Mármoles Cubanos, a la que pertenecen la cantera, el combinado industrial y el taller de Artesanías y Piezas Especiales Pepín Vázquez.

Desde su cargo, se le nota el respeto con que habla de sus trabajadores de más experiencia, pero también le brillan los ojos cuando muestra orgulloso los equipos que han modernizado el flujo productivo de la cantera a la industria.

«Mira esa cortadora de brazo, trabaja horizontal y vertical, aunque otras ocho máquinas de hilo hacen distintos cortes.

«Hay dos perforadoras neumáticas de martillo autónomas; o sea, con esteras, que no necesitan cargarlas para cambiar posición; otras dos sin esteras; dos más hidráulicas, con broca; una retroexcavadora de 75 que es una maravilla y tres cargadores frontales Volvo, para 20 toneladas, que son el alma de la cantera.

«Ya es otra cosa. Se ha ido ajustando la explotación a la demanda creciente. Este mismo yacimiento está en proyecto de ampliación y hay planes de abrir otros cercanos», informa Macías, quien en cifras demostró el salto productivo que ha significado la mezcla de experiencia y modernización: «De 4 800 metros cúbicos de plan en el 2017, se extrajeron 6 368 al cierre de diciembre. Se rompieron las marcas de producción de los últimos años».

EN LA INDUSTRIA

Al borde de la carretera central, cerca del poblado de Santa Rita, radica el Combinado del Mármol Manuel Hernández Osorio, compuesto por un patio y dos naves inmensas que en todos los sentidos se adecuan al despegue y la reanimación tecnológica del ramo.

El mayor enclave de su tipo en el país ha ganado vida en todos sus rincones, y si ya hace tres años estrenó una línea modernísima con telar, horno de resinado, pulidora y fresa puente (cortadora) que disparó sus entregas terminadas, los trabajadores iniciaron este almanaque con el empeño de montar otra similar en la segunda nave, que para febrero podría incrementar hasta en un 25 % los aportes físicos de la entidad.

Con todas las dotes de un relacionista público, José Miguel Rodríguez, ahora director del Combinado, es el puro reflejo del entusiasmo palpable en todo el colectivo industrial.

También aquí superaron en el 2017 las últimas cotas de producción, al procesar 71 045 metros cuadrados de piezas, entre planchas, losas brilladas y rústicas, encimeras y tabicas, de un plan previsto de 60 630.

El director invita a contemplar el imponente telar: una máquina automatizada capaz de convertir los bloques provenientes de la cantera en 49 planchas cortadas simultáneamente; de las cuales se sacan, entre otros rubros, las losas brilladas, «nuestro producto estrella, con el que se visten pisos, paredes y escaleras de muchos de los hoteles que se construyen en Cuba. Como este señor equipo, muy pronto tendremos otro», afirma José Miguel.

Precisó que la nueva línea permitirá crear otros 20 empleos, fundamentalmente  para jóvenes que ya se adiestran.

Los 11,3 millones de pesos ingresados en el 2017 por ventas totales, los diez millones de producción mercantil y la entrega física de 89 308 metros cuadrados de piedra elaborada, argumentan la alta voluntad que genera en su gente el renacimiento de un rubro que es símbolo del territorio y puntero del sector en el país.  (Dilbert Reyes)

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