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Por Geidis Arias Peña | 1 enero, 2020 |
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FOTO/ Autor desconocido

Justo cuando estamos a punto de cruzar la recta final, el camino se vislumbra mejor, la luz enciende la oscuridad, y comienzan a descender los miedos, y a ser más livianos los sacrificios, mas, la meta no pasa de ser un nuevo inicio.

Justo cuando pisas seguro, fuerte y, sobre todo, con “el pie derecho” la línea blanca de la pista, el éxito se traduce en impulso, el sueño en realidad y la experiencia en sabiduría.

Justo en ese momento, cuando el alma grita de felicidad y te ríes de la desdicha como todo un afortunado, se te estruja el corazón y recuerdas…, recuerdas que fue difícil, pero no imposible.

Después de quejarte, de deshojar 365 páginas, y solo detenerte donde el placer y el dolor se entendieron alguna vez dentro, muy dentro de ti, entiendes que no hay otra alternativa, y vuelves ligero a emprender el camino.

Ahora, para recomenzar sentirás que tienes las angustias superadas, empuñarás la valentía como a una espada y con la plenitud de la gloria te alzarás, dos mil 20 veces a los bravos senderos.

La rosa enardecida se ofrecerá para acompañarte, el silencio volverá de cómplice a la aventura y en medio de las adversidades se encenderá tu sangre de ser humano gigante y doblegará cualquier tropel acuchillante.

A ti, lo mismo que a mí, nos enamoran los hechos, nos convidan los nobles, nos enrolamos en causas justas, nos abrazamos a alguien por pura gana, les sonreímos a la vida por deseo, construimos encima de los remolinos, vientos; ante las tormentas, calmas, y alrededor del mal tiempo, pintamos buena cara.

Ese es el secreto que nos mantiene aquí, como queremos, y a pesar de las crudas pruebas del bloqueo, vencemos, convencidos de que no habrá batalla que un pueblo unido pierda.

En el 2019 sufrimos, pero no nos amedrentamos. Ante la carencia siempre buscamos soluciones factibles y celebramos la cubanía, continuar siendo los seguidores de Céspedes, de Celia, de Fidel…, amantes de los amaneceres de luz rebelde; pero sabernos dichosos de sostener la Bandera de la libertad.

Fue el 2019 un año de espinas, pero no escasearon las rosas. Nos convencimos más de lo que pudimos arrepentirnos, y arrasamos en mérito, sin dejar de creer que el futuro ha de ser mejor.

Tuvimos para regocijo del esfuerzo, aquí, la sede del 26 de Julio, que repicó en septiembre con la celebración del 28, y se extendió a diciembre para conmemorar el acto nacional por el Día del educador.

Labramos en la montaña y el llano el camino, sin descanso ni reparos, porque creemos en lo que hacemos y festejamos nuestras victorias.

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