Por sendas de lealtad y compromiso

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 16 abril, 2018 |
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Rosa María Sosa Salazar/ FOTO Rafael Martínez Arias

Este 16 de abril, día del trabajador del Partido Comunista de Cuba, Rosa María Sosa Salazar y Orlando Fombellida Claro recibirán reconocimiento por sus 40 y 45 años de trabajo, respectivamente, en esa organización política. Después de concluir el preuniversitario, Rosa María Sosa Salazar comenzó a trabajar como oficinista en el taller del Partido, en aquellos momentos, cerca de la Plaza de la Revolución, de Bayamo.

Un tiempo después la trasladan para la esfera de Consumo y Servicio, en la sede provincial, hasta 1989, cuando pasó a ser secretaria de Administración y servicio, responsabilidad que aún desempeña.

La consagración y el cumplimiento de su deber han marcado estos 40 años de experiencia, y también sucesos importantes en su vida.

“En ese tiempo tuve a mis dos hijas, que crecieron y ya son mujeres, con ellas cuento incondicionalmente y son todo para mí.  Al trabajo siempre  llego temprano, no tengo ausencias injustificadas, respeto a mi superior y a mi familia, y siempre planteo las situaciones con sinceridad.

“En esta oficina he aprendido mucho, por ejemplo, a ser exigente, disciplinada, fiel a la Revolución, a mis compañeros de trabajo, a mi familia, y eso lo he ido enseñando a otros.

“En casa tienes que tener apoyo, porque entras a las 7:30 a.m., pero no sabes si puedes irte a las 5:00 de la tarde, o si tienes que quedarte un poco más; a veces te necesitan un sábado o un domingo. Vivo con mi esposo y nos ayudamos de mutuo  acuerdo”.

Casi nunca en su puesto de trabajo hay un día tranquilo. Llevar partes del consumo de energía eléctrica, revisar correos, recibir llamadas, entre otras tareas, crea una vorágine que no cesa y las horas laborables pasan rápido. Para esta mujer incansable es un honor recibir, el lunes, este reconocimiento.

“Me siento orgullosa, no me imaginé llegar hasta aquí, pensé jubilarme antes, pero llegué a los 40 años sin darme cuenta, y me han servido para ser mejor persona,  aprender lo bueno de la gente y transmitirlo a los demás”.

“Soy un hombre feliz”

Orlando Fombellida Claro/ FOTO Rafael Martínez Arias

Orlando Fombellida Claro (Fombe) tiene una excelente memoria y conversar con él es recorrer detalles exquisitos de su infancia y de sus inicios en el mundo laboral en Banes, municipio holguinero donde nació.

Desde 1972, con su incorporación a la imprenta del Partido de su terruño, y luego en el Centro de Información del departamento de Orientación revolucionaria, inició su camino por dependencias del Partido hasta hoy, como redactor reportero del periódico La Demajagua.

Pero su trayectoria es también como militante de esa organización política desde el 23 de mayo de 1979.

“Desempeñé cargos en las estructuras de base y, además, fui miembro del Comité provincial del Partido”.

La disciplina, los deseos de superación en todo momento, caracterizan a este periodista que ha atendido la mayor parte de los sectores, y actualmente se especializa en Educación, las comunicaciones, Transporte y recursos hidráulicos.

Recientemente, Fombe recibió el Premio provincial por la obra del año Bartolomé Martí Pons, en la categoría periodismo digital, por la variedad temática de sus trabajos, diversidad de géneros periodísticos, correcto uso de los recursos hipermedia y multimedia, y repercusión en medios y el espacio digital cubanos.

“Un periodista tiene que atemperarse a su tiempo y tratar de adelantarse, al principio, me costó trabajo, y aún paso mis apuros; me asombra ver a mi nieto, de siete años y medio, con la facilidad que maneja una tableta electrónica y el un celular.

“Llevará más tiempo, más trabajo, pero si te lo propones, lo logras y además, las tecnologías de las infocomunicaciones es pasado, no presente, y me encanta ver en internet que un trabajo tiene comentarios, visitas, la interacción y cómo en una misma unidad discursiva se incluye audio, imagen, texto.

“Quien me conoce sabe que me agradan, me hacen feliz, pero no he trabajado pensando en reconocimientos; los primeros años pasan y ni cuenta te das, pero cuando viene un cuarto de siglo, 30 años, 45…  no lo pensé, y por eso, este tiene significación especial.

“Ya estoy en las postrimerías de mi vida laboral, y quizás de mi existencia, pero sigo estudiando, porque me gusta lo que hago; todavía me asombran las cosas, me he realizado, mi profesión ha estado vinculada al Partido, pienso que he vivido una buena vida, yo he sido feliz”.

 

 

 

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