Sensibilidad y amor

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Por María Valerino San Pedro | 29 julio, 2015 |
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El alto nivel de sensibilidad de los seres humanos nos hace sentir como nuestros los problemas ajenos, sufrir el dolor de los semejantes, esbozar una sonrisa ante el triunfo de un compañero o vecino y desbordar nuestras lágrimas al ver un filme o novela.

Esa es la razón por la que cualquier aspecto relacionado con los bebitos resulte conmovedor, mucho más si se trata de aquellos que la vida le jugó una mala pasada al nacer con anomalías.

Hasta 1996 los progenitores de recién nacidos con esas afecciones en Bayamo, capital de la provincia de Granma, en el Oriente cubano, debían trasladarse a otras regiones del país en busca del “milagro” salvador, la cirugía neonatal, iniciada en esa fecha en el nivel secundario de salud de la capital provincial.

De entonces acá se ha logrado una mayor supervivencia por este concepto, resultado por encima de las expectativas, al tenerse en cuenta los riesgos y las complejidades de las referidas intervenciones quirúrgicas de manera general y en particular de las consideradas severas que implican un mayor, riguroso y acertado proceder.
El sustancial incremento en el nivel de supervivencia de esa especialidad en el hospital general Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, obedece en primer término al conocimiento científico y la experiencia del equipo multidisciplinario que integran cirujanos especializados en este tipo de intervención, y anestesiólogos capacitados en el manejo y la conducta a seguir ante los recién nacidos.

También median los cuidados intensivos que reciben luego de la cirugía cuando son aislados en cubículos con las condiciones óptimas para un adecuado desarrollo post-operatorio, y sobresale la atención esmerada y repleta de amor que brindan allí médicos y personal de Enfermería.

Así, reporteros de los diferentes medios de prensa de Granma hemos sido testigos de verdaderas proezas quirúrgicas que “devolvieron la normalidad” a personitas de varios municipios.

Pudiéramos ejemplificar con casos de Pilón, Jiguaní o Guisa, pero resulta suficiente señalar que solo el 20 por ciento de los operados no logró continuar viviendo.

El tema es poco conocido y divulgado, por tanto es válido explicar que la mayor parte de las afecciones que requieren de esa asistencia están relacionadas con el desarrollo del tubo digestivo, como la atresia esofágica con una incidencia aproximada en el país de uno por cada tres mil 500 nacidos vivos. Igualmente, el perfeccionamiento de este conducto como la atresia intestinal y las malformaciones ano-rectales.
Sin embargo, entre las menos comunes se incluyen la gastroquisis, las hernias complicadas y los quistes de ovarios, producidos sobre todo por influjo hormonal.

El equipo de Neonatología del “Céspedes” labora cotidianamente por reducir a la mínima expresión los riesgos quirúrgicos en los recién nacidos y abrazado a la premisa de que lo más importante es la vida de sus pequeños pacientes.

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