Sentimientos encontrados

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Por María Valerino San Pedro | 24 diciembre, 2016 |
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Por estos días de diciembre un sentimiento de nostalgia se apodera de nosotros, por la etapa vivida  que no puede regresar.

Nuestro interior hace un recuento de las cosas positivas y negativas de las que durante 12 meses fuimos protagonistas, valorando entonces el tiempo feliz y todo lo logrado.

No se trata de borrar ni negar lo  pasado, sino de celebrarlo con risas y lágrimas, reviviendo recuerdos especiales, experiencias de liderazgo y procesos de aprendizaje, es decir, momentos de gran valor que pueden ser de utilidad para la toma de decisiones actuales o futuras.

Es preciso que en ese recuento incluyamos el amor y agradecimiento a familiares, compañeros y amigos.

Los pobladores de la suroriental provincia cubana de Granma decimos adiós a un año en el que esfuerzos y voluntades se fusionaron para llevar adelante tareas difíciles, campañas políticas, planes productivos, empeños sociales…

Han sido 365 días en los que crecimos y maduramos, coloreando la vida y el entorno con el verde de la esperanza, el blanco de la pureza, el azul del cielo y el rojo de la sangre de los herederos de la estirpe de esos líderes que hicieron esta tierra libre y digna.

Al mirar atrás nos vemos escenificando pruebas inigualables de tenacidad, sabedores de carencias y dificultades y de tristezas que jamás podrán olvidarse.

Igualmente estuvimos ahí, firmes, más que nunca, haciendo frente a un bloqueo impuesto desde hace más de cinco décadas, demostrando todo lo aprendido, desde el momento mismo que esta isla del Caribe fue declarada Primer territorio libre de analfabetismo en América Latina.

El 2016 nos permitió  reflexionar sobre el rescate de principios básicos como la solidaridad,  el desinterés, la autenticidad, la integridad y la ética, y cuando ya casi llega a su final, podemos escribir las cosas de las cuales estamos agradecidos y las que esperamos con gusto para el futuro,  una útil herramienta para  construir una buena vida.

Al unísono, con esa nostalgia de que comenté, en este final de diciembre sentimos alegría por ese futuro inmediato que dará inicio a un nuevo año, y con ello a un nuevo camino de compromisos y retos.

Siempre  hay un poco de inquietud ante el novedoso período, pero lo esencial es creer en uno mismo, confiar en la capacidad de cada cual de aprender y de llegar a la meta propuesta, ser fiel a nuestros principios y no derrotarnos ante un fracaso,  sino aprender de él y continuar hacia adelante.

Tomémonos de las manos, alcemos las copas en un brindis de amor al prójimo, de respeto por los líderes de la Revolución, por la paz, la armonía y el desarrollo económico y social de nuestra amada Patria.

No olvidemos que, como le escuché decir a un profesor, cuando te despides del ayer con agradecimiento,  abres las puertas del presente con ilusión.

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