Si de humanos y derechos se trata (+ fotos y video)

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Por Orlando Fombellida Claro | 10 diciembre, 2018 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

La más reciente novedad en cuanto a mi nieto Arielito, quien tiene ocho años y cursa el tercer grado, es que cada mañana, antes de salir rumbo a su escuela, escribe en papel de notas adhesivas la hora exacta en que el canal Multivisión transmitirá, poco después del mediodía, un capítulo de El Origen de Voltron, y lo coloca en la puerta del refrigerador.

Es un recordatorio para que su abuela materna le grabe el material audiovisual en una memoria flash, y así él poder verlo al retornar a casa por la tarde.

 

 

 

 

A su corta edad el pequeño ha tenido maestras de preescolar -nivel educacional ahora denominado primera infancia-, de Primaria y profesor de Educación Física.

Aunque no posea conciencia de ese hecho, lo cree tan normal como ver televisión, por eso no imagina que en el mundo más de 100 millones de niños y adolescentes no asistan a la escuela.

Demostrada la imposibilidad de que varios países alcanzaran, en 2015, el objetivo de la educación primaria universal, la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, desde 2009 a 2017, Irina Bokova, declaró:

“No podemos seguir inmóviles ante estos datos. Al contrario, debemos dar la señal de alarma y recabar la voluntad política necesaria para garantizar que se respete el derecho a la educación de todos los niños”.

El enunciado por Irina Bokova figura en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, y dice: “Toda persona tiene derecho a la educación y al libre desarrollo de la personalidad”.

En Cuba ese precepto se hizo realidad cuando, tras el triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, se organizan brigadas de maestros voluntarios que fueron a enseñar a los campesinos en intrincados parajes, lleva a cabo la Campaña de Alfabetización, construyen cientos de escuelas y forman miles de maestros y profesores.

De la prioridad que en este pequeño archipiélago antillano tiene la educación es un ejemplo, entre muchos, que durante la difícil situación económica sufrida tras el derrumbe del modelo socialista en países de Europa del este y la URSS no se cerró, por ese motivo, ni una sola institución educativa.

En ocasión de este 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos y aniversario 70 de su proclamación, podría escribirse de cuántos más -son 30- y cómo, se cumplen en Cuba, pero la relación es muy extensa.

Baste subrayar que en la propuesta de nueva Constitución que será sometida a referéndum el 24 de febrero próximo, se precisa:

“El Estado cubano garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con el principio de progresividad y sin discriminación. Su respeto y garantía son obligatorios para todos”.

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