¿Sí o No? (+ video)

A propósito del Día del amor y la amistad, La Demajagua le propone conocer la historia de una tradición de los enamorados en Bayamo durante la década del 50 del siglo XX
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Por Dayami Monges Corrales y Geidis Arias Peña | 15 febrero, 2018 |
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La conquista en los campos de Cupido tiene, como en cualquier batalla, las de ganar y perder, desde que el hombre se inventó a sí mismo. La diferencia que hace a este conflicto, seductor y masivo, está más allá de los métodos florísticos y piroperos a emplear.

El ¿sí o no?, movió no solo el corazón de la humanidad en ese sentido, sino al cerebro.

A tono con esta cuestión, cuentan que en Bayamo en la década del 50 del siglo XX los hombres cortejaban a las mujeres con una muñequita de trapo en un tradicional paseo por la plaza de la Revolución.

Muñecas de trapo

Conozca una tradición de los enamorados bayameses en la década del 50 del siglo pasado…

Publicado por La Demajagua en Jueves, 15 de febrero de 2018

“El joven al que le gustaba una muchacha le compraba una muñequita, y llegado el momento de encontrarse en el paseo, la doncella cogía el juguete por la cintura y la giraba para decir que no, de lo contrario se abanicaba con ella para dar el sí”, narra Belkis Boris Jiménez, maestra jubilada dedicada al rescate de esta práctica en la ciudad en el proyecto Juana Moreno.

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Para hacer tales movimientos, la muñequita, que lucía colores pastel en su vestido, combinado con un turbante, se sostenía sobre un palo, lo que la hizo distintiva a lo largo del archipiélago, -donde otras representan divinidades y creencias.

“Lo primero que se monta sobre el palo es la cabeza, luego se moldea la parte del cuerpo, -que incluye solo los brazos- y  después se viste con blusa y zaya, unidas por una cinta en la cintura para completar el vestido, por último, se le coloca el turbante”, explica Xiomara Montoya de Moya, integrante del proyecto.

Este obsequio, perdido en la cotidianidad, se popularizó hasta los años 60, por Juana Moreno, quien reinició la costumbre con la comercialización de sus creaciones en la urbe.

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No obstante, con el paso del tiempo, se convirtió en un “símbolo de esta ciudad y referente para los enamorados”,  refiere Adria Luz Muñoz Maceo, directora del proyecto que da vida a la tradición.

“Es un mensaje cultural rescatado. Creo que hemos contribuido a mantener nuestra nacionalidad, identidad. Esta muñeca se realiza en cada taller que impartimos”, destaca Muñoz Maceo.

El presente quizás impone la aceptación de artimañas tecnológicas como un acertado paso, mas estos regalos –hacia donde deberíamos impulsar las riendas de la imaginación- dejan historia y creatividad en las manos.

Volver al pasado, sobre todo cuando convida a lo sublime, no es subdesarrollo, como creen muchos, forma parte de la identidad, idiosincrasia y valores, que caracterizan a un pueblo, que aunque crece, no pierde esencias.

Estas y otras tradiciones, como las bodas que se celebraban en el parque del Amor en la ciudad, cada 14 de febrero, son, además, un espectáculo que se espera para disfrutar entre amigos y enamorados, como refrenda la masividad en ambos ejemplos.

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Quizás, este 14 de febrero, su batalla esté ganada y usted disfruta de un amor que solemos llamar “de película”, pero piense por un solo instante cuanto aportaría un detalle tan singular. Feliz día del amor y la amistad.

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