El significado del ataque a los cuarteles de Oriente fue extraordinario

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Por Yelandi Milanés Guardia | 26 julio, 2020 |
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FOTO/ Luis Carlos Palacio

Los acontecimientos relaciones con el 26 de julio de 1953 fueron recordados en la madrugada de este domingo, por varias generaciones de granmenses en el parque museo Ñico López, de Bayamo, otrora Carlos Manuel de Céspedes.

En el acto con motivo de la efeméride rememoraron las palabras de Fidel  cuando expresó que tanta era la afrenta en que vivía el pueblo cubano, que parecía que el Apóstol iba a morir en el año del centenario de su natalicio.

Posteriormente, hizo uso de la palabra el historiador Aldo Daniel Naranjo Tamayo, quien explicó que se escogieron los cuarteles Moncada, de Santiado de Cuba y, Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, por la tradición de lucha de ambos pueblos y la cercanía a la Sierra Maestra.

Visiblemente emocionado manifestó “hoy la historia ya fue vivida, y parecería que todo fue sencillo, pero enarbolar en aquellos tiempos de tesis de la insurrección armada, exigió singular coraje, mucha abnegación y secreto extremo.

El también presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, evocó el encuentro de Fidel con los jefes de la acción de Bayamo horas antes del asalto. El líder revolucionario dejó bien claro que después de tomada la fortaleza se volarían los puentes para evitar la llegada de refuerzos a Santiago de Cuba, luego se divulgaría por la emisora Radio Bayamo el mensaje de lucha revolucionaria y se controlaría el correo y el telégrafo de la ciudad.

“El objetivo solo se podía comunicar momentos antes de la acción y la participación sería de manera voluntaria”, recordó Naranjo Tamayo.

En otro momento de su intervención resaltó que ninguno  de los jóvenes murió en el asalto. Sin embargo, 10 de ellos fueron asesinados posteriormente e informados por Batista como muertos en el combate.

“El significado del ataque a los cuarteles de Oriente fue extraordinario. Había comenzado un nuevo período de lucha con la voluntad de llevar adelante una revolución verdadera”, afirmó el especialista.

En la actividad fue depositada una ofrenda en la base del busto erigido a Ñico López, uno de los asaltantes del cuartel Carlos de Céspedes, y estuvo presidida por Federico Hernández y Francisco Escribano, presidente y vicepresidente del Consejo de Defensa provincial, respectivamente.

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