Singulares vigilantes de las carreteras

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Por Yelandi Milanés Guardia | 5 enero, 2018 |
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De izquierda a derecha Daimir Beltrán Martínez, Grethel Vega Rosales, Mairilin Vázquez Osorio y Arisbel Torres Sosa / FOTO Álvaro Palma Núñez

Andan hermosamente vestidas con su uniforme. Al avistarlas muchos se sorprenden porque no imaginan a una mujer como agente del tránsito, pero el hecho de ser féminas las hace de seda y acero.

Llegaron por diferentes vías a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), cumpliendo un sueño anhelado por mucho tiempo. Hoy las primeras suboficiales Daimir Beltrán Martínez, Grethel Vega Rosales, Mairilin Vázquez Osorio y Arisbel Torres Sosa no imaginan su vida separada de sus motos y del rol en el orden y organización social.

Mairilin Vázquez Osorio siempre veía con orgullo a los policías  y desde niña amaba ese oficio, hasta que en una ocasión vio por la televisión un spot para integrar las filas de la PNR, y entonces decidió incluirse en el curso.

“Mi estreno aconteció en Guisa, luego fui patrullera y tras una ardua preparación ahora me desempeño como agente del  tránsito en la motorizada. Laborar entre tantos hombres es un gran reto porque no somos iguales, pero a pesar de eso mantenemos buenas relaciones.

“En la casa tenemos las mismas responsabilidades que cualquier mujer, pero nos apoyamos mucho en nuestra pareja para sobrellevar los quehaceres del hogar y del trabajo.

“Disfruto mucho cuando los niños me ven y se asombran, y los elogios recibidos de algunos conductores, porque no están acostumbrados a ver mujeres en esta labor.

“Dicen que somos más rectas, pero es porque hay choferes equivocados que intentan imponérsenos porque somos damas”.

Para Daimir Beltrán Martínez lo más interesante de su quehacer es orientar y velar por la disciplina vial y social.

“Muchas personas nos preguntan cómo llegamos a ser policías de la motorizada porque tienen en su familia alguien del sexo femenino interesada. Para mí es un orgullo ejercer esta responsabilidad, sobre todo porque  no es común ver mujeres”.

Al final de la entrevista todas enviaron un mensaje a las féminas con deseos y aptitudes para ser agentes del tránsito, a las cuales sugirieron nunca perder la esperanza de ser motorista, porque gracias a esa fe ellas pudieron materializar su sueño y lograron convertirse en singulares vigilantes de las carreteras.

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