Sueños rotos

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 24 agosto, 2021 |
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Foto/Diario Femenino

Nuevamente las estadísticas duelen en el corazón de los cubanos: tres embarazadas y un niño fallecieron el martes de la semana pasada a causa de la Covid-19.

La noticia apenas cuantifica lo “mala que está la cosa”, pues la Pandemia ha obrado la vida de más de cuatro mil cubanos.

Esta en particular, nos sensibilizó a todos, sobre todo porque estaban en la flor de sus vidas, gestando porvenir cuando los sueños apenas amanecían o los proyectos empezaban a cuajar.

Cuántos sueños rotos; cuántos planes truncos a la espera de esta pandemia cegadora de esperanzas. Qué dolor infinito para tantas familias.

Las cifras alcanzadas esta semana, ratifican que la Covid-19 sigue ganando terreno. Granma, por ejemplo, alcanza un 23,3 por ciento de positividad y se enmarca entre las diez provincias cubanas que se mantienen por encima de la media nacional (18 por ciento) en este indicador.

En este sentido, son preocupantes los contagios en las etapas más precoces de la vida, lactantes y niños; así como embarazadas y puérperas, cifra que desde el inicio de la pandemia asciende a más de mil contagios en Cuba.

La irresponsabilidad ciudadana y el incumplimiento de las normas sanitarias continúa siendo el principal aliado en su propagación.

Nos creemos invulnerables, y solo cuando nos contagiamos con la enfermedad pensamos en si hubiésemos actuado diferente.

Es importante que la familia concientice que una vez que se adquiere esta enfermedad, las posibilidades de agravarse son altas, por eso la mejor cura es prevenir.

Si cada uno previene de manera adecuada, no solo cuida su vida y la de los suyos, también contribuye a que los sistemas de salud no se saturen y puedan funcionar con eficacia ante los casos graves y críticos, máxime en estos tiempos de carencias.

Las medidas sanitarias requieren una enorme disciplina y colaboración ciudadana; no es cosa de uno o dos individuos; tampoco de unos pocos días.

Prevenir la Covid-19 debe ser una constante y una responsabilidad de todos. Este es el único modo de evitar preocupación y dolor a las familias; el modo más seguro de renovar los sueños y evitarnos pesadillas.

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