Supositorio Proctokinasa: un producto revolucionario

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Por María Valerino San Pedro | 10 julio, 2015 |
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Carmen Pérez SuárezCuando hace unos cinco años escuché sobre un medicamento para las hemorroides agudas, ni por asomo imaginé su factibilidad y la posibilidad de que un día pudiera ser adquirido en nuestra red de farmacias.

Se trata del supositorio cubano Proctokinasa, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología para el tratamiento de esa patología, que comenzó recientemente el programa de uso clínico expandido, como nueva etapa dentro de su investigación iniciada en 2008.

Para suerte de quienes habitamos en Granma, sus dos grandes hospitales, es decir, el Celia Sánchez, de Manzanillo, y el Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, están inmersos en ese ensayo clínico, sobre un producto que revolucionará los tratamientos, pues los de larga duración, como la trombosis y la fluxión hemorroidal, necesitarán solo de cuatro a seis supositorios para regresar al paciente a sus actividades cotidianas en el término de unos cinco días.

UN PROBLEMA DE SALUD MUNDIAL

La enfermedad hemorroidal deviene un problema de salud mundial, y según la Enciclopedia colaborativa cubana Ecured, las hemorroides son várices o inflamaciones de las venas en la zona anal, como consecuencia del esfuerzo del intestino para evacuar o por otras causas: embarazo, estreñimiento crónico y envejecimiento.

El hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, integra la lista de los 19 centros asistenciales del país donde se han desarrollado los diferentes procesos investigativos de la Proctokinasa.

Previsto a comercializarse en la red de farmacias por receta médica para el próximo año, el fármaco, tiene como principio activo la estreptoquinasa recombinante, trombolítico utilizado también en los infartos cardíacos. La reducción en poco tiempo de la inflamación y el dolor, y la eliminación de los coágulos de sangre formados en la región anal del paciente constituyen algunos de los beneficios.

La Máster en Ciencias, doctora Carmen Pérez Suárez, especialista de Segundo Grado en Cirugía, explica que este es un ensayo clínico multicéntrico, ya en la etapa cinco.

“Como a todo nuevo medicamento, es preciso hacerle diferentes tipos de estudios: in vitro, in vivo, comparativa con otros fármacos, para demostrar su eficacia. Hemos participado en las etapas III y IV, en esta última se demostró en personas sin riesgos, ahora está abierto a todo tipo de pacientes, excepto los alérgicos a algunos de sus componentes.

“En este estudio de fármaco vigilancia, se incluirán nacionalmente un mínimo de mil 500 pacientes mayores de 18 años, que den su consentimiento, quienes recibirán por vía rectal cuatro unidades de Proptokinasa, uno cada ocho horas.

“El tratamiento concomitante estará constituido por medidas higiénico-dietéticas y el empleo de analgésicos, lo cumplirán en régimen ambulatorio y serán evaluados a las 48 horas, al cuarto, sexto y décimo día.

“Este es un trabajo publicado en revistas internacionales, por haberse demostrado su efectividad, eficacia, importancia y rápida acción, evita muchas veces la intervención quirúrgica. No regresa el grado de hemorroides, pero sí revierte la crisis aguda”, concluye.

UNO ENTRE 10

Ese ensayo clínico es uno de los 10 que actualmente se llevan a efecto en el Céspedes.

La Máster en Ciencias y licenciada en Enfermería Caridad Guerra Vázquez, coordinadora de Investigación de los ensayos clínicos en la institución, refiere que al unísono desarrollan para pulmón, el estrés respiratorio, la próstata, linfomas en recaída y cáncer de cabeza y cuello con la vacuna HR III.

“También en este hospital se hizo la aplicación de la Estreptokinasa recombinante en el tratamiento de las hemorroides agudas, en las fases III y IV, en esta última fueron incluidos 13 pacientes. Todos tuvieron una respuesta parcial mejorada y total muy positiva, no hubo necesidad de hacer trombectomía de urgencia a ninguno. Cada paciente tiene un código con sus iniciales para mantener la privacidad”.

UN POCO DE HISTORIA

Las primeras descripciones sobre enfermedad hemorroidal y estreñimiento se publican en los papiros de Evers y Chester, en 1550 y 1250 antes de nuestra era. Los faraones tenían médicos que cuidaban sus hemorroides y demás enfermedades anorrectales.

Hipócrates y Galeno en los años 460 antes de nuestra era describen las várices hemorroidales en el tratamiento con hierro candente.

Abul Qasim Khalafben Abbas Albucasis cirujano de Córdoba, mil años después de la era cristiana, propone las primeras técnicas quirúrgicas, y John Ardene, de Inglaterra, en 1367, formula el tratamiento quirúrgico de las fístolas y hemorroides.

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