Tan importante como los cañones

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Por Yelandi Milanés Guardia | 7 noviembre, 2019 |
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FOTO Yelandi Milanés Guardia

Hay personas que no se sientan a ver la vida pasar sin hacer un bien o beneficio a los demás, y de esa estirpe es Miguel Sarmiento Rivero, un poblador de Yara que fue fundador de las milicias revolucionarias y combatiente en la lucha contra bandidos.

A su aval de dirigente de base de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana por más de 20 años, ahora se une su destacado desempeño como productor de arroz.

Y las armas que en un momento empuñó para defender la Revolución cuando era joven, ahora las troca por herramientas de labranza y por una bicicleta que es el medio de transporte que le permite visitar sus tierras,  ubicadas a 11 kilómetros de su casa.

Cuando el almanaque marcó la hora de su jubilación, la impaciencia, muy peculiar en él, no le permitía estar tranquilo en su hogar y entonces decidió adquirir tierras en usufructo para sentirse útil y contribuir a la alimentación del pueblo.

Entonces decide cultivar arroz, pero antes tuvo que preparar el área que le asignaron porque no estaba en muy buenas condiciones.

“Comencé sembrando dos hectáreas y con el apoyo del Estado y la empresa arrocera me facilitaron equipos para mejorar el espacio fijado para esa tarea, y gracias a ello ahora aprovecho totalmente 10 hectáreas.

“Desde el 2008 he entregado como usufructuario 301 toneladas de arroz, lo cual ha sido resultado de mi trabajo, constancia y mi experiencia como dirigente de granjas del Ministerio del Interior, esta última me ha permitido administrar mejor los recursos que han puesto en mis manos para la cosecha.

“Mi compromiso es tal que todo el arroz lo entrego para el consumo de la población, y gracias a la capacitación de especialistas y las enseñanzas de varios productores, he ganando en conocimientos técnicos para una aplicación correcta del paquete tecnológico y para un empleo óptimo de las tierras.

“Uno de mis grandes orgullos es pertenecer a la Cooperativa de Crédito y Servicio Emilio Herriman Pérez de Yara, unidad que lleva más de cinco años sobrepasando la difícil cifra de 100 mil quintales de arroz por año.

“Tengo como precepto que cuando el hombre le pone empeño a las tareas todo sale bien, y aunque he tenido resultados positivos, estoy inconforme porque sé que se puede lograr más.

“Desde mi posición de agricultor y combatiente contribuyo a la producción y la defensa, e invito a mis compañeros usufructuarios a demostrar que- a pesar de las limitaciones y carencias- sí se puede”.

Aunque ya tiene 77 años expresa que mientras tenga fuerzas seguirá produciendo arroz, porque para él la comida tiene tanta importancia como los cañones.

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