Tejiendo los hilos de la vida

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Por Leslie Anlly Estrada Guilarte | 8 marzo, 2016 |
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Martha Medel BarreroPara la mayoría de los seres humanos la vida no siempre transita por caminos fáciles. Pero lo hermoso es sobreponerse a las dificultades, encontrar los buenos momentos y aprovecharlos.
De esas personas que sortean los obstáculos sin abandonar sus responsabilidades, es Martha Medel Barrero, una destacada trabajadora de la Unidad empresarial de base Texoro, en Bayamo, quien afirma que, aunque a veces aparecen problemas familiares, y no se puede descansar mucho en casa, “echarse para atrás” en el trabajo, no es una opción.

“Tuve dos niñas cuando era jovencita, no seguí los estudios y entonces me consiguieron un curso aquí de devanadora, para aprender a utilizar la máquina enconadora de hilo de yute. Para mejorar la economía de la familia empecé  hace ya 20 años, y me enamoré de mi oficio.

“Soy la responsable de manipular ese equipo y cumplir con una norma de 600 kilogramos, un cono pesa de cuatro a cinco kilogramos.

Cada 35 minutos, aproximadamente, cae el juego de conos, que pasa al telar para hacer el tejido del saco”.

La agilidad es fundamental en esa labor, pues Martha tiene que estar pendiente para que no se enrede el hilo y el cono tenga la calidad requerida.

“Con los años viene la experiencia, uno sabe por el recorrido si se está enconando bien o mal, pero, no puede tener ningún defecto. Si no soy rápida incumplo la norma”.

Esta agradable mujer nos cuenta en voz baja algún secreto aprendido: “Cuando hay mucha humedad y el clima está frío, el hilo se pone frágil, y la atención debe aumentar. Me encanta lo que hago, no quisiera irme a otro lugar. A veces he sido reubicada en el área de acabado, me ha ido bien, pero yo soy devanadora y tenía deseos de regresar”.

Sobre la entidad comentó: “El sistema de trabajo es buenísimo, hay atención. La fábrica emana polvo, pero existen los medios de protección y los cambian regularmente”.

Ella llega antes de las 7:00 de la mañana a la industria, y se mantiene allí hasta las 4:00 de la tarde. En casa recibe ayuda de la familia, que ha crecido con nietas y nietos.

Además de la máquina, sus manos son su principal instrumento de trabajo. A pesar del agotamiento físico, Medel Barrero sonríe siempre, y manifiesta que allí, entre hilos, va a estar hasta que la vida lo permita.

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