Terreno compartido

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Por Leonardo Leyva Paneque | 14 abril, 2020 |
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Félix Jerez Ramos / FOTOS Rafael Martínez Arias

Aunque consciente del riesgo asumido en la batalla contra el nuevo Coronavirus (COVID-19), que se libra en Granma, a Félix Jerez Ramos le resulta imposible ocultar su regocijo, al saberse protagonista en esa lucha cotidiana.

“Hoy nos sentimos satisfechos, al igual que nuestras familias”, expresaba horas antes de abandonar el centro de aislamiento, que radica en el IPVCE Silberto Álvarez Aroche, donde laboró dos semanas.

A esa institución de la educación granmense llegó el pasado día primero, con la misión de apoyar al personal médico, que mantiene bajo estricta vigilancia a contactos de sospechosos de la COVID-19 y a viajeros que arriban al territorio, desde varios rincones del país.

“Miedo ninguno, alguien tenía que hacerlo y corrimos el peligro de enfrentarnos a una pandemia que mata”, agregó Jerez Ramos, quien encabezó una avanzada de 15 trabajadores del sector deportivo y así compartió un terreno, totalmente distinto al que suele visitar.

“Eso no es nada nuevo para nosotros, hemos encarado otras tareas riesgosas. Muchos estuvimos en Venezuela y ahora nos tocó aquí, donde también es importante; somos de la vanguardia de adentro”, expuso orgulloso el subdirector municipal de deportes en Bayamo, que esperaba el relevo de otra brigada similar.

Al igual que Félix, Yudenis Céspedes Martínez dejó a su familia en casa, “allá quedaron mi esposa y mis hijos, pero di el paso. Y estamos dispuestos a seguir ayudando para que el país salga de esta situación.

“Comenzamos desde que abrió el centro, con los primeros 14 pacientes. Somos testigos de que aquí no se desampara a nadie”, añadió Céspedes Martínez, chofer del IPVCE.

Su colega José Enrique Cruzata Lemes reconoció la gratuidad de los servicios médicos en Cuba, “tenemos que agradecerle mucho al país, por eso estaremos aquí hasta que nos necesiten”, acotó.

“Cuando cerraron la escuela y nos propusieron la tarea, no pensamos dos veces en decir que sí, somos multioficios, hacemos lo que haya que hacer”, comentó.

Allí también permanece desde su apertura, el 28 de marzo anterior, el doctor Omar Arias Arévalo, que reconoce al aporte del Inder y Educación: “sin ellos no hubiéramos arrancado, han asumido las tareas más difíciles, como limpiar, fregar, lavar, servir la comida…”.

Sin temor a equivocarse, Arias Arévalo encara la tarea más meritoria en sus siete años de trabajo, “es una experiencia maravillosa”, afirma el director médico del centro.

Asimismo, alerta sobre la importancia de esos espacios, “la prevención es una de las armas fundamentales de la salud cubana, todo el que entre a la provincia debe aislarse para evitar que se esparza la enfermedad en la familia y en la comunidad”, precisó.

Doctor Omar Arias Arévalo

RETORNO A CASA

Y mientras alrededor de 130 pacientes continuaban recibiendo atención en el centro, este martes, Leosdanis Fonseca González retornaba a su casa, en el poblado de Santa Isabel, en Bayamo.

Su alegría era evidente, después de estar varios días bajo vigilancia por ser contacto de su esposa asmática, que estuvo sospechosa y presentó síntomas respiratorios, “ya todo está resuelto, me hicieron el test rápido, solo sentí el pinchazo y el resultado fue negativo”, rememora.

“Estoy contento de regresar con los míos”, dijo ansioso esperando su partida, antes de recordar que deberá permanecer en casa y cumpliendo las medidas de prevención.

Leosdanis Fonseca González

 

Yusdenis Céspedes Martínez
José Enrique Cruzata Lemes