Testimonio para no quedar en el anonimato

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 11 agosto, 2020 |
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Pocos conocen que el escultor bayamés Juan Luis Maceo Núñez, fue el realizador del busto al joven revolucionario Antonio “Ñico” López Fernández, erigido en el Parque Museo que lleva el nombre del joven expedicionario del Granma, asesinado en Niquero el 7 de diciembre de 1956, por esbirros de la tiranía batistiana.

Recién graduado como escultor, en la Escuela Nacional de Arte,(ENA-1986), Maceo, como se le conoce en el mundo artístico, dejó la impronta de su primera gran obra, en el otrora cuartel Carlos Manuel de Céspedes, escenario de uno de los acontecimientos más significativos de la última etapa de luchas por la liberación nacional.

Hoy ofrecernos su testimonio:

-“Apenas tenía 17 años de edad cuando asumí la realización de la obra, hoy me enorgullezco al verla convertida en símbolo del lugar y de lucha, parece increíble su reproducción en afiches, revistas, pegatinas y promociones televisivas que circulan alrededor de la gloriosa fecha del 26 de julio.

“Se realizaba una reparación capital al lugar, la fecha de entrega apremiaba y como el trabajo no se concretaba, el escultor santiaguero Rubén Estefan Menéndez, profesor de la Escuela Elemental de Artes Plásticas, de Bayamo, propuso que me adjudicaran la pieza y lo asumí.

“A los tres o cuatro días terminaba la obra con el apoyo de otros compañeros: modelamos en barro y la fundimos en una mezcla de cemento y marmolina, desde entonces ha resistido los azotes de las inclemencias del tiempo.

FOTO/Rafael Martínez Arias

“En esta profesión, los años dictan el rigor para apreciar las obras de arte, al cabo de más de seis lustros la observo y catalogo de buena, dicen otros escultores como Alberto Lescay, que está bien lograda, aunque hubiera querido fundirla en bronce, aspiración a la que jamás renunciaré”.

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