Tímida, pero sin miedos

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Por Osviel Castro Medel | 28 marzo, 2017 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Lianet Marrero Nápoles no disfruta ni un ápice hablar en público. Pese al  miedo escénico, desde 2013 esta ingeniera en Telecomunicaciones asumió la dirección de uno de los comités de base de la Unión de Jóvenes Comunistas de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), en Bayamo, y lo hizo con tal pasión que hoy su “grupo” juvenil está entre los destacados de la organización en el municipio.

“No soy la clásica líder, simplemente he tratado de que las actividades lleguen a los militantes y dejen huellas, de mezclar lo productivo con lo recreativo, lo político con lo profesional”, expresa sonriendo.

Con 26 años, esta muchacha oriunda de Tacajó, (Báguanos, Holguín) se ha convertido en granmense por adopción, pues resultó flechada por un bayamés cuando estudiaba en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba. Ella revela que le encanta su trabajo y “cuando me propusieron para el cargo,  dudé al principio porque pensé que me iba a chocar con mis funciones como especialista C en Telemática  en el departamento de Desarrollo y Operaciones.  Sin embargo, he sabido encontrar el equilibrio y me va bien”.

Para Lianet, el secreto para que un comité funcione está en no enclaustrarse y en buscar motivaciones para sentirse útil, aportar a la sociedad y viajar a la historia de la nación.

Así, los 22 militantes que lidera han salido a excursiones al Pico Turquino, visitaron casas de niños sin amparo filial, realizaron bicicletadas y conversatorios provechosos o se fueron a Birán para palpar las raíces de Fidel y su familia.

“Cuando se trata de hacer, no tengo miedo, supero todas las barreras de mi timidez, tal vez por eso hemos logrado armonía y sentido de pertenencia”, sentencia.

En ese hilo de pensamiento, reconoce que lloró un mundo cuando Fidel partió a la sobrevida, el 25 de noviembre de 2016. Pero sacó fuerzas en el momento crucial y apoyó modestamente la organización del recibimiento popular en Bayamo de los fuegos gloriosos –que no cenizas- del Comandante en Jefe.

Incluso fue seleccionada para participar en el acto solemne efectuado en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el 3 de diciembre de 2016.

“Fue emocionante. No dormí la noche anterior, pero vencí el cansancio pensando en la grandeza de Fidel y en la trascendencia de ese momento. Desde las 3:00 de la tarde y hasta el final del acto estuvimos coreando consignas… y estremeciéndonos. Él seguirá siendo inspiración para mí”, comenta con unos ojos que no pueden disimular la emoción.

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