Título III de Ley Helms Burton: atentado al derecho a la vida en Cuba

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Por Prensa Latina (PL) | 29 abril, 2019 |
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Managua-La activación del Título III de la Ley Helms-Burton atenta, antes que todo, contra el derecho a la vida del pueblo cubano, afirmó hoy el rector de la Universidad Nicaragüense de Estudios Humanísticos (UNEH), Fanor Avendaño.

 

El derecho a la vida de los pueblos debe regir las relaciones entre los estados, de ahí que cuando una nación los ve violentados, como Cuba con los económicos, se atenta contra su derecho a la vida, dijo el catedrático en entrevista concedida a Prensa Latina.

Más allá de las discrepancias políticas e ideológicas, destacó, el gobierno de Estados Unidos no tiene potestad, desde ningún punto de vista, a alterar los derechos humanos del pueblo de Cuba con todo lo que implica la expresión.

Tampoco a entorpecer el desarrollo económico de terceros países, ni el de ciudadanos y compañías estadounidenses relacionadas con empresas de esos estados por tener relaciones comerciales con Cuba.

Uno de los fundamentos de la Ley Helms-Burton es que desconoce la legalidad del proceso de nacionalización llevado a cabo por la Revolución Cubana a principios de la década de 1960, principio en el que se sustenta el Título III.

El citado titulo, que será activado el 2 de mayo según anunció el secretario de Estado, Michael Pompeo, autoriza a cualquier ciudadano o empresa estadounidense a presentar demandas ante tribunales del país norteño para reclamar compensación por propiedades nacionalizadas en la isla.

Siguiendo esa línea el rector de la UNEH hizo referencia al carácter extraterritorial de la Helms-Burton y cuánto refuerza esa condición la activación del Título III, dado que desconocen la soberanía y leyes de Cuba y de los estados, cuyas empresas tienen negocios con la isla caribeña.

Los países que tienen relaciones comerciales con Cuba serán afectados enormemente porque el comercio ya no es un esquema bilateral, en un mundo interconectado de muchas formas esa manera de intercambio tiene carácter multilateral, que puede ser muy beneficioso cuando se plantea desde una perspectiva justa de acuerdo a lo que cada cual tiene que ofrecer, comentó.

Es preocupante lo que se plantea con el Título III, alertó Avendaño, porque Estados Unidos y su actual presidente, Donald Trump, se venden como amigos de la democracia y la iniciativa privada, ‘sin embargo, vemos como torpedean procesos comerciales y económicos legítimos más allá de toda razón’, acotó.

Reconocido abogado constitucionalista y experto en temas internacionales, Avendaño comentó que los estudiosos siguen con detenimiento el desarrollo de los acontecimientos, sobre todo, la política que al respecto sigue el gobierno cubano.

‘El gobierno de la isla y su presidente Miguel Díaz-Canel han dado excelentes muestras de disposición a establecer relaciones respetuosas con la administración Trump, y esa postura debe ser aplaudida e impulsada más allá de las dificultades del momento’, recordó el académico.

También se refirió a las respuestas que pueden barajar los terceros países afectados por la activación del Título III, dado que inequívocamente se verán afectados los diferentes procesos e iniciativas comerciales.

Por ejemplo, señaló, Canadá y la Unión Europea (UE), dos de los principales socios comerciales de Cuba, deberán responder en base a los intereses de sus empresas y ciudadanos, la mismo harán las compañías estadounidenses que sean afectadas por tener subsidiarias en el extranjero sancionadas por la Helms-Burton.

Ya varios socios comerciales de La Habana expresaron su inconformidad con la activación del mencionado título y amenazaron con recurrir a la Organización Mundial del Comercio, como anunciaron en un comunicado conjunto la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Federica Mogherini; la comisaria de Comercio, Cecilia Malmstrom; y la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland.

La posibilidad de resolver las diferencias en la OMC sería la opción más inmediata y eficaz que tendrán los países, empresas y personas afectadas por el carácter extraterritorial de esa política estadounidense, sostuvo el catedrático.

Avendaño aseguró que deben alzarse voces que denuncien esta situación, sobre todo porque casi la totalidad de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) condena el bloqueo impuesto por Washington a La Habana hace seis décadas.

No se trata de una simple censura, sino una condena total a esa política que entorpece el derecho a la vida del pueblo de Cuba, y cuando sufre Cuba hay, indudablemente, hay todaños colaterales para el resto de América Latina, concluyó.

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