Todus tenemos

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Por Angélica Maria López Vega | 27 enero, 2020 |
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FOTO/ Autor desconocido

En un banco del parque está Andrés y junto a él sus amigos. Ninguno habla ni se mira; sin embargo todos ríen. No apartan la vista de los celulares, prefieren conversar por el Todus que hacerlo entre ellos mismos.

La tecnología es sinónimo de avance; pero aunque parezca paradójico nos acerca a personas lejanas y aleja de las que tenemos cerca.

Entre la juventud, a nivel mundial, son muy populares las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp o Messenger y la de nuestro país no está exenta. Por eso fue creado el Todus, para brindarle a los cubanos la posibilidad de comunicarse de una forma más económica.

Actualmente, a casi un año de su implementación, la plataforma cuenta con miles de usuarios. Es accesible para la mayoría, pues para disfrutar de este servicio solo se tiene que habilitar alguna de las opciones comercializadas por Etecsa, entre las que se encuentran la bolsa Nauta, la tarifa por consumo o el paquete de datos con valor de 1 CUC.

Es una buena opción, afirman unos cuantos; pero cuidado, todo lo que brilla no es oro. Lo que parece ser nada más ventajas nos aproxima a problemas que antes veíamos distantes.

Cuántas veces quedamos boquiabiertos con una película, en la que su protagonista sufría bullying cibernético, hasta el punto de querer quitarse la vida. Lamentablemente esta aplicación da cabida a este tipo de situaciones; pues existe quien la emplea para ofender, denigrar y humillar a otros sin control ninguno.

También están aquellos que disfrutan ganarse la confianza de las personas, para luego divulgar las conversaciones, dejando expuesto a la palestra pública sus secretos.

Aún más peligroso y preocupante es el envío de fotos íntimas y de contenido sexual, ya sea por chat privado o en los grupos ¿Es qué acaso se acabó el pudor? Los teléfonos móviles guardan esas imágenes, poniéndolas al alcance de muchos. Es triste que más de una vez haya visto caras conocidas.

Es importante tener en cuenta que hay usuarios de los 12 a los 15 años, y son más propensos a caer en estas situaciones, quizás por su ingenuidad o por su falta de madurez para medir las consecuencias de sus actos. Por lo que  padres  y tutores deben estar atentos, pues en las redes sociales, de manera general, confluyen todo tipo de personas. En estas, las apariencias engañan más que nunca, pues no interactuamos directamente con el interlocutor, y aunque es penoso admitirlo, como diría mi abuela: siempre hay quien está para hacer la maldad.

No quiero decir que  dejemos de lado al Todus; solo que se ha de usar con conciencia y aprovechar sus ventajas. Por esta vía se conoce a personas, quizás puedan convertirse en amigos, o en algo más, y se vuelve menos costoso comunicarse.

Chatear forma parte de la cotidianidad para muchos, tanto que a veces, se vuelve un hábito; pero no cambiemos nuestro mundo por uno virtual. La vida pasa sin piedad, por qué desperdiciarla pegado a un teléfono.

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