Tortugas mutantes en Cayo Largo del Sur (+ fotos y video)

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 25 septiembre, 2018 |
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Esta vez la Estación de Rescate de la Tortuga Marina en Cayo Largo del Sur -localizado en el extremo este del Archipiélago de los Canarreos- sorprende con la noticia del nacimiento de ejemplares con mutaciones capaces de preocupar a la ciencia encargada de su estudio.

No se trata de Miguel Ángel, Donatello, Leonardo y Rafael, las cuatro tortugas ninjas aparecidas por primera vez en 1984 en un cómic, sino de igual número de alteraciones genéticas en seis reptiles marinos, cuya evolución es observada, porque la vida de esos anfibios pude ser efímera.

“Este año se ha caracterizado por haber varios fenómenos, por primera vez tenemos una tortuga siamesa, dos cabezas, un solo caparazón y una cloaca compartida”, refiere Gonzalo Nodarse Andreu, experimentado biólogo y uno de los dos trabajadores de la referida Estación.

A diferencia de la Jicotea bicéfala encontrada en 2005 en la ribera del río Almendares en La Habana con cuatro aletas la nacida en el centro, donde se protege la tortuga marina, tiene seis como las halladas en Jamaica en 2007 y en Kiev en 2012, respectivamente.

Las siamesas nacidas el 18 de agosto de 2018, son dos individuos que comparten el mismo caparazón, cloaca y un par de aletas traseras, se alimentan bien por ambas cabezas, comenta Nodarse Andreu, quien presenta al equipo de reporteros el resto de las mutantes.

Ahora toma en su mano a la única albina, y enfatiza que generalmente el albinismo provoca la muerte embrionaria, son pocas las que logran nacer, aunque la despigmentación de esta no es tan acentuada, asimismo alude a la manifestación de ese fenómeno en la península de Guanahabibes, Pinar del Río.

El sexagenario hombre de baja estatura señala entre los neonatos a dos ejemplares incapacitados de mover las aletas traseras: “si llegaran a la adultez están imposibilitados de reproducirse, porque este tipo de reptil se vale precisamente de esas extremidades para hacer un hoyo profundo en forma de vasija en la arena, donde deposita sus huevos”.

Por último saca del estanque a la más simpática de las tortuguitas, por las continuas acrobacias que realiza en el agua, y prefiere el fondo del estanque para descansar boca arriba, “no sé a qué se debe su comportamiento desordenado, nunca lo había visto”, enfatiza preocupado.

Con una superficie total de 37,5 kilómetros (km) cuadrados y casi 25 km de longitud de playa, Cayo Largo del Sur es uno de los puntos favoritos de la tortuga marina en esta parte del planeta -después de Tortuguero en Costa Rica, Yucatán en México e Isla Ave en Venezuela- para nidificar cada temporada de mayo a septiembre.

“Hasta aquí llegan a desovar fundamentalmente las tortugas verde (Chelonia mydas) y la caguama (Caretta caretta)”, dice Nodarse Andreu, especialista con vasta experiencia en el monitoreo, protección y conservación de esos reptiles carismáticos en peligro de extinción a escala planetaria.

Las tortugas lora, tinglado, golfina, aplanada, carey, camagua y verde aparecen en el libro rojo de la Unión para la Conservación de la Naturaleza, y en el apéndice uno de la Convención Internacional para el Comercio de Especies Amenazadas de la Flora y la Fauna Silvestres.

Apunta el interlocutor que hace más de 20 años se realizan en ese islote actividades de educación ambiental con los vacacionistas a fin de salvaguardar ese escenario -paraíso para el desove-, donde se logra más del 70 por ciento de natalidad.

En esta estación -incluida en el itinerario de las opciones extrahoteleras del destino turístico- se les sugiere a los visitantes no desandar en las noches por la duna porque pueden ser percibidos por los réptiles como un peligro potencial y se perdería la posibilidad de ayudar a preservar la población de esos ejemplares, comenta.

“Con el concurso de ellos, se trasladan los huevos para el área de incubación, donde se mantienen hasta que eclosionen, a los 50 días los neonatos son colocados en estanques y antes de los siete días liberados, desde el mismo lugar donde se extrajeron los nidos, explica.

“Al final de la temporada reproductiva nos quedamos con algunos ejemplares de la tortuga verde, caguama y carey para su estudio y después de uno o dos años las devolvemos a su entorno natural en vida libre, afirma la fuente.

Mientras en algunos países las tortugas son perseguidas por su carne y huevos -condición afrodisíaca mal atribuida para su contrabando- , en este destino turístico cubano de manera sistemática se acciona a favor de la preservación de la vida silvestre, recalca la fuente.

“Este proyecto ha entusiasmado tanto a los vacacionistas canadienses que constituidos en movimiento aportan alimento artificial a nuestro centro”, acota.

Antes de abandonar Cayo Largo del Sur -a 135 kilómetros de Nueva Gerona- el equipo de reporteros constató lo efímera que suele ser la vida para las mutantes, las siamesas no llegaron al mes de existencia, sin embargo para su estudio serán conservadas en formol para evitar su descomposición.

Quizá la respuesta a estos fenómenos e interrogantes de Nodarse Andreu estén en el grado de contaminación perceptible en las aguas del Mar Caribe, por eso perseverante insiste en salvar la mayor cantidad de animales posibles.

Viajar al segundo islote en importancia del archipiélago de Los Canarreos por vía marítima o aérea en los meses de mayo a septiembre es vivir la aventura exclusiva de rescatar a las tortugas marinas de su posible extinción.

 

 

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