Trabajos jóvenes, desafíos viejos

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Por Osviel Castro Medel | 22 diciembre, 2016 |
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Más de 6 000 jóvenes trabajan en Granma en el sector no estatal. FOTO/Rafael Martínez
Más de seis mil jóvenes trabajan en Granma en el sector no estatal / FOTO Rafael Martínez

“Aquí no ha venido nadie”, dice, mientras vende batidos, apresuradamente, en un punto muy visitado de Bayamo. “Pero no vayas a escribir mi nombre”, acota. La muchacha, quien está entre los más de seis mil jóvenes que en Granma han asumido el trabajo por cuenta propia (TCP), nos deja, con sus dos oraciones, varias incógnitas.  

Son preguntas difíciles de contestar, pero no por eso deberíamos quedarnos con los brazos cruzados.  El “nadie” de la joven cae de manera directa o indirecta sobre entidades encargadas de aglutinar, explicar, sindicalizar, informar…

Y esta categoría laboral, que en Granma emplea a más de 23 mil ciudadanos y en Cuba a más de medio millón,  no ha de quedar “desatada” de las instituciones. Si muchos, dentro de esa masa, tienen la misma percepción que la chica del principio de estas letras los riesgos y los retos crecen.

OTRAS CONTIENDAS

Hace algunas semanas, se efectuaron en cerca de 55 municipios de Cuba los primeros activos del sector no estatal. Fueron debates provechosos, que implicaron el encuentro de las autoridades políticas, gubernamentales y de varios organismos con jóvenes que trabajan en la esfera privada.

En Granma se realizaron tres reuniones (Manzanillo, Bartolomé Masó y Bayamo), en las que salieron a relucir problemas conocidos: inexistencia de un mercado mayorista para  adquirir las materias primas y recursos necesarios, demora y burocratismo en las solicitudes de crédito u otros trámites, impuestos altos sobre ingresos personales, poca afiliación sindical, desconocimiento de los deberes y derechos laborales, desatención institucional y falta de información de los trabajadores.

“Estas reuniones  demostraron que nos queda mucho por hacer y que el vínculo con estos muchachos debe seguir creciendo, eso es  necesario y provechoso”, reconoce Yudriel Díaz Escalona, miembro del Buró provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).

Para él, hay que pasar de las reuniones a los hechos y ese es un propósito de la UJC y del resto de los organismos rectores de la sociedad. En esa cuerda, expone que esos mozalbetes ya tienen derecho a recibir  condecoraciones estatales y otros estímulos morales, de los cuales antes  solo eran acreedores  los de centros estatales o cooperativos.

“Las complejidades son grandes, pues solo contamos con 114 militantes entre más de tres mil jóvenes y eso dificulta la labor ideológica, pero lo más importante es que aumentemos los intercambios con todos, sin distinción alguna”, apunta.

Similares desafíos enfrenta la Central de Trabajadores de Cuba en la provincia, porque hasta ahora solo se han afiliado 14 mil 967 cuentapropistas, cifra aún insuficiente.

“Mientras mayor sea la  afiliación, más personas pueden reclamar sus derechos laborales”,  expresó Yamila Fonseca, secretaria de la CTC en la provincia. La dirigente, al concluir el activo de Manzanillo, ejemplificó cómo en ese municipio los hijos de varias afiliadas del sector no estatal habían recibido el otorgamiento del círculo infantil, algo que no pasaba antaño.

Sin embargo, esos deseos de “sindicalización” a veces dejan de aterrizar en la realidad. Isdel Montero y Leticia López, quienes venden alimentos elaborados, manifestaron que  una vez les hablaron de la posibilidad de formar parte del Sindicato del Comercio, la Gastronomía y los Servicios, “pero todo se quedó ahí”.

“Todavía esperamos a la mujer que nos preguntó. Yo quiero pertenecer al sindicato, sucede que después de eso no se han acercado más y no existe entre nosotros una cultura al respecto”, acota él, quien lleva 15 años en esta modalidad.

DE AMBOS LADOS

“Queremos superarnos”,  enfatiza Vicente Rodríguez Diéguez, chef de cocina de Rancho Luna, paladar de la Ciudad del Golfo, y donde funciona uno de los 18 comités de base del ámbito TCP en Granma.

“Es difícil tener acceso a cursos para crecer profesionalmente después que uno se gradúa y se vincula a este sector”, apunta el joven de 27 años.

Su reclamo está extendido en otros, como Samanta Castillo, también de Manzanillo. Ella considera que los cuentapropistas deberían prepararse con el concurso de entidades como la Asociación Nacional de Economistas de Cuba, la Oficina Nacional de Administración Tributaria  y la Unión Nacional de Juristas de Cuba.

Otra preocupación de algunos, entre los que se incluye el artista Lester Escalona, es el quietismo en la mentalidad de ciertos directivos, quienes todavía tienen prejuicios cuando evalúan esta actividad. “Aún hay ciertos miedos o estigmas, eso no ayuda”, comenta.

Para Ariel Fonseca, máximo representante en Granma del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, las problemáticas deben mirarse desde ambos lados pues, sin obviar las desatenciones institucionales, también existen ilegalidades, evasiones fiscales, precios celestiales…

“La lucha para que el trabajo por cuenta propia mejore depende de muchos factores. Es preciso aumentar la disciplina, el control y pensar en grande, con luz larga.

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