Tras la huella de un combatiente de Girón

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Por Orlando Fombellida Claro | 15 abril, 2020 |
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José Antonio Castells Almeida , combatientes de Playa Girón FOTO/Rafael Martínez Arias

Al llegar a su casa, a la hora acordada el día anterior, para entrevistarlo, José Antonio Castells Almeida veía la retransmisión de un capítulo de la serie policíaca de la Televisión Cubana Tras la huella, y continuó mirando de soslayo la pantalla del televisor mientras conversábamos.

Castells Almeida fue uno de los combatientes que en abril de 1961, defendió en las arenas de Playa Girón, en Matanzas, la Revolución a cuyo triunfo él contribuyó desde las filas de la Columna 1, José Martí, del Ejército Rebelde, dirigida por el Comandante en Jefe, Fidel.

Aunque con dificultad para hablar a causa de dos isquemias, cuenta que su decisión de sumarse al grupo de “locos” valientes que en la Sierra Maestra combatían a las poderosas tropas del tirano Fulgencio Batista, la adoptó al escuchar en su natal Caobal, barrio próximo a Mabay, en el actual municipio de Bayamo, comentarios, sobre los barbudos y sus propósitos.

“Me incorporé, dice, al Ejército Rebelde, a los 18 años de edad, en octubre de 1958, estuve bajo las órdenes de Hugo Verdecia y participé en cinco acciones combativas”.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, Castells Almeida integró una unidad militar radicaba en Cojímar, Habana del Este, dedicada a la seguridad personal de Fidel, cuyos miembros participaron en la lucha contra bandidos en El Escambray, zona central de Cuba.

Llegado a este punto del diálogo, Castells Almeida sugiere a sus interlocutores contactar con los colegas Pedro Mora Estrada y Manuel Lauredo Román, a quienes él les dio años atrás una amplia entrevista.

Hecha la gestión, más tarde, Mora Estrada remitió la transcripción de las declaraciones de Castells Almeida, en las cuales narró que el día de inicio de la invasión mercenaria, él se encontraba de guardia en su unidad.

“Como a la 1.00 de la madrugada llegó la escolta de Fidel y empezó a echar armas en los maleteros de sus autos. Harold Ferrer, nuestro jefe, nos orientó salir de inmediato rumbo a Matanzas por la Vía Blanca”.

José Antonio Castells Almeida, a la izquierda, junto a Máximo Zamora Pérez, el 26 de abril de 1961 en el central Australia FOTO/ Archivo de José Antonio Castells Almeida

Confiesa que conoció el destino real del viaje en Jovellanos. Allí Fidel les dirigió la palabra y ordenó tomar Playa Larga y Girón, junto a otras importantes informaciones sobre la situación creada.

“Cruzamos por Jagüey Grande, el central Australia y seguimos. Ya se escuchaban los combates. Cercano a la Laguna del Tesoro encontramos al capitán José Ramón Fernández, quien nos exhortó a avanzar en columna detrás de los tanques”.

Asevera que inmediatamente el enemigo descargó su poder de fuego sobre ellos, pero no logró detener su marcha hasta las arenas de Playa Larga. Él portaba una sub ametralladora con la que enfrentó a los mercenarios.

“Cuando Fidel cañoneó el barco Houston, nosotros estábamos muy cerca de él. Eso fue en Playa Larga, transitó por la costa hasta posesionarse frente a la nave enemiga. Le disparó y el barco comenzó a arder”.

Hasta aquí, fragmentos de su testimonio a Mora Estrada.

Añade Castells Almeida que siguió en las Fuerzas Armadas Revolucionarias hasta 1964, en que pasa al Ministerio del Interior, del que se jubila, con los grados de mayor, en 1988. En ese momento entendimos su persistente interés por el audiovisual Tras la huella.

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