Tras la lluvia roja

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Por Sara Sariol Sosa | 13 febrero, 2017 |
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William Santos y Jorge Alexia Martínez
FOTOS/ Rafael Martínez Arias

 

Quizás para alguien, esa lluvia de café que William Santos Chacón y Jorge Alexis Martínez Fonseca, auguran bañará un día las montañas de la provincia de Granma, no pasa de ser una representación mental.

Pero ellos, conocedores de aquellos tiempos en que por el desplome económico el grano se esfumó, y también, de los intentos de los últimos años por volver a teñir de rojo el lomerío, aseguran que el aguacero vendrá, no por simbólica forma de reproducir una realidad un tanto ausente, ni solo por anhelo, sino por la incursión en nuevos proyectos de desarrollo sostenible que, con soportes humanos y materiales en mano, tienen todas las de ganar.

LOS ACTORES

La Estación Experimental Agroforestal Guisa (EEAF), del municipio de igual nombre, y en la cual William y Jorge Alexis se desempeñan como director y especialista de desarrollo, respectivamente, es el actor principal de esa apuesta.

Esa unidad científica y tecnológica de base, nacida en 1969 como parte de la red de estaciones del actual Instituto cubano de Investigaciones Agroforestales (INAF), no ha descansado desde entonces en su misión de proveer la base científico- técnica para las cadenas productivas forestales, cafetaleras, cacaoteras y de otras producciones agrícolas.

Su quehacer, pone énfasis en la conservación del medio ambiente, el desarrollo de las técnicas agroforestales en las condiciones de montaña, y el mejoramiento genético de meliáceas (familia de plantas) en las provincias orientales de Granma, Las Tunas y Holguín.

William Santos, destaca que, entre las actuales y principales líneas de investigación, se encuentran el manejo y conservación de recursos genéticos forestales, cafetaleros y cacaoteros; el manejo de agro ecosistemas en bosques protectores de aguas y suelos; fenología de especies forestales de interés económico y conservacionista; reforestación para la rehabilitación de terrenos degradados por la minería a cielo abierto; mejoramiento genético de  especies forestales y frutales de  importancia económica y, por supuesto, la introducción y extensión de tecnologías para el cultivo del café.

Los nuevos y actuales proyectos que enfilan, precisamente, hacia la revitalización de este último, cuentan con el apoyo de la Academia de Ciencias Agrícolas de Vietnam y la Agencia Italiana para la Cooperación y el Desarrollo.

De hecho, asegura William, es el primer aporte internacional a la gestión de la EEAF, por devolverle a las lomas granmenses, aquellos mantos rojiverdes que otrora en ellas se enseñorearon.

LOS PROYECTOS

El proyecto con cooperación vietnamita, de beneficio para ambas naciones, y en curso desde octubre pasado, busca aumentar el rendimiento, la calidad y la efectividad de producción de café, a partir del intercambio de nuevos materiales genéticos para la formación de variedades, y la elaboración de manuales técnicos en correspondencia con las condiciones productivas de cada país.

En los últimos se incluyen técnica de vivero, forma de siembra y cuida, los fertilizantes apropiados y productos biológicos de protección, así como tecnologías de cosecha, procesamiento y beneficio, aspectos tan importantes dentro del proyecto, como el establecimiento de modelos demostrativos de las nuevas variedades.

Tal estudio, se extenderá hasta el 2020, y encuentra como escenarios a las unidades productoras Delfín Pedro Carrillo, de Buey Arriba, y Oscar Martínez, de Guisa, además de las áreas experimentales de la propia estación.

El otro proyecto, no solo está destinado a la revitalización de la caficultura, sino, también, a mejorar el nivel de vida de quienes, en comunidades rurales y montañosas de Guisa, se consagran a la actividad.

Jorge Alexis Martínez detalla que este es un modelo piloto, el cual podrá generalizarse a otras localidades cafetaleras de Granma, cuando esté probado su objetivo específico, que es optimizar la cadena del café.

Según el especialista, “los beneficiaros directos de esta experiencia son la EEAF, las empresas agroforestal Batalla de Guisa y la procesadora Rolando Ayud, del vecino municipio santiaguero de Contramaestre; 41 entidades productivas, entre estas 12 Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), 15 Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA), y 14 de créditos y servicios (CCS), las cuales en su conjunto agrupan a dos mil 166 asociados, de ellos 233 mujeres.

“Sabemos que, a pesar de los esfuerzos realizados, la indisciplina tecnológica ha atentado contra los rendimientos, por eso hacia la corrección de los errores, y la demostración de las mejores prácticas en el cultivo del grano, camina el proyecto”, destacó.

El programa a más corto plazo (dos años), y con financiamiento que ronda los 900 mil euros, permitirá en una primera fase, la concreción de un vivero tecnificado principal con capacidad para producir 200 mil plántulas anuales, y de ocho viveros periféricos con igual fin.viveros

Asimismo, es propósito crear una unidad de micorrizas, una suerte de asociación simbiótica entre ciertos hongos y las raíces de las plantas, para que estas absorban mejor los nutrientes de los suelos, y por tanto prescindan de la fertilización fosfórica.

De acuerdo con los pasos establecidos para las restantes cinco fases del proyecto, se creará un banco de germoplasma, quedarán establecidas 16 parcelas tecnificadas para realizar un modelo demostrativo, y utilizarlas con efecto multiplicador en las áreas productivas, cada una de las cuales contarán con una hectárea de plantas madre.

La entrega de 16 módulos de herramientas y de 33 de instrumentos de trabajo para equipar a igual número de productores líderes que accionarán como promotores; la instalación de tres despulpadoras ecológicas y cuatro despulpadoras tradicionales; la renovación de ocho mil metros cuadrados de patios tradicionales de secado y la introducción de sistemas de secado de tipo solar, se incluyen entre las mejoras.

A las anteriores se suman, la entrega de equipos para beneficios húmedos, la creación de cinco laboratorios rurales para el control de la calidad y de ocho unidades de compostaje, materia orgánica procedente de residuos agrícolas y jardinería tratados para acelerar su descomposición y ser utilizados como fertilizante.

La remotorización de camiones, la formación y certificación de cinco catadores para el país, y la gestión de un laboratorio con estándares internacionales, se adicionan a los beneficios generales de este ambicioso plan.

Sin embargo, William Santos Chacón y Jorge Alexis Martínez Fonseca, le conceden particular importancia dentro del proyecto, a los diversos cursos de superación diseñados para técnicos, investigadores y productores.

De los conocimientos, experiencias y habilidades que estos adquieran, apuntan, depende, básicamente, que cuatro años después de recuperadas las plantaciones gracias al proyecto, los niveles de producción asciendan de las actuales 180 toneladas a 400, un incremento de 0.13 a 0,26 toneladas por hectárea, con un 10 por ciento más de calidad.

Los hombres y los recursos iniciales están (otros estarán a medida que adelante el proyecto), pero su interrelación armónica tendrá la última palabra. Si así sucede, en cuatro años (más vale luego que nunca), en lo más alto de Guisa, y luego, por generalización, en otras zonas de Granma, caerá un diluvio rojo, de gotas de primerísima calidad, altamente competitivas para el mercado foráneo.

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