Tres Mujeres y una pasión

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Por María Valerino San Pedro | 13 agosto, 2018 |
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De izquierda a derecha Isabel, Ángela y Juanita. Foto/ Luis Carlos Palacios Leyva.

El higiénico y frío salón colorea su blancura con el verde que cubre los cuerpos de quienes van de un sitio a otro con premura.

En uno de los cubículos se escucha el llanto de un diminuto ser que llega al mundo, y al unísono, los corazones de quienes hicieron posible su nacimiento se regocijan y sus ojos se humedecen, pues se trata de un momento inigualable, aunque se repita una y otra vez allí.

La escena, prácticamente igual, tuvo una primera vez, inolvidable e impactante, en épocas y escenarios diferentes, para tres mujeres, enérgicas, talentosas y poseedoras de la hermosura interior que les ha permitido ser artífice principal del advenimiento de muchas y muchas vidas, y llevar a otras latitudes la obra de la medicina revolucionaria.

Ellas, hoy dicen adiós a su vida laboralmente activa y dejan una bonita estela de recuerdos, enseñanzas, camaradería y ejemplo en el colectivo de la Maternidad del hospital provincial docente Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo.

En un encuentro tierno y respetuoso, que ojalá sirviera de patrón para otros centros laborales al jubilarse algunos de sus trabajadores, fueron estimuladas y reconocidas las doctoras Isabel Teresa Álvarez Sánchez, Ángela Vázquez Márquez, Juana Perdomo Espinosa y el Doctor Norberto Guerra, quien no pudo participar por problemas de salud.

Lágrimas, risas, anécdotas y compromisos de los más jóvenes a continuar la línea de trabajo y conducta de los homenajeados, resultó el mejor de los estímulos, seguido de abrazos y apretones de manos de Yarine, Malcon, Alina, Mary, Emilito y Ana Rosa, hacia ellas.

ISABEL

Fornida, vistosa y muy segura de sí, esta mulata típicamente cubana se mantuvo 36 años en el servicio y es especialista en Ginecología y Obstetricia y diplomada en Ginecología Oncológica y Oncomastología.

“Fue algo maravilloso, realmente es una cosa muy bonita tratar al binomio madre -hijo y dentro de la especialidad me impactó el problema de la atención al cáncer ginecológico y de mama, y tuve la oportunidad de dar prevención, tratamiento y curación, con apoyo sicológico, a todas estas mujeres que han pasado por esa situación.

“Me jubilé hace solo cuatro meses, por necesidades personales a resolver con mayor tiempo, pero no lo he sentido totalmente, me incorporo segundos y cuartos miércoles a Ginecología Oncológica, y los viernes a la consulta multidisciplinaria, sigo apoyando a mis compañeros y pacientes que me necesitan, siempre estoy al tanto y brindo mi colaboración”.

ANGELA

De piel muy blanca, facciones finas y manos delicadas, esta mujer delgada habla como si acuñara cada frase con la sapiencia y la práctica.

Especialista en Ginecología y Obstetricia, con 46 años de graduada y vasta experiencia docente, asistencial e investigativa, hace solo cuatro días que se jubiló, al momento de la entrevista, y refiere agradecimiento por el homenaje, y satisfacción, pues todos allí fueron sus alumnos.

“Mis primeros 10 años de trabajo fueron en el hospital Carlos Manuel de Céspedes, donde laboraba ahora, luego pasé a la Filial de Ciencia Médicas Efraín Benítez Popa, de Bayamo, donde por 22 años presté servicios como jefa del departamento de postgrado, y luego profesora consultante, y me seleccionaron entre 16 colegas del país para formar como especialistas a médicos guatemaltecos graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina y allí fui jefa del departamento docente de la cátedra y hacía labor asistencial.

“Estaré siempre a la disposición de pacientes y compañeros”.

JUANITA

Alegre, sumamente locuaz y apuesta, también especialista en Ginecología y Obstetricia desde 1991, esta mujer toda vitalidad, se graduó como parte de la avanzada estudiantil Mario Muñoz Monroy, y fue alumna ayudante desde tercer año de la carrera.

“Mientras uno viva no se retira nunca, siempre apoyamos a los médicos de familia, a los pacientes. No podemos desvincularnos nunca, hay que estudiar todo lo nuevo, estar actualizada.

“Me jubilé por una seria enfermedad cardiovascular, quisiera seguir trabajando porque amo mi profesión, veo al paciente como un familiar, a veces mis compañeros me decían jocosamente, cómo tienes primas.

“Los médicos debemos ser amorosos con los pacientes, uno desea que la madre y el niño salgan bien, no obstante algunas situaciones inesperadas a veces.

“Nunca tuve problemas en los 30 años de trabajo a cumplir en septiembre, siempre he sido quisquillosa, quizás en demasía, pero me resultó”.

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  1. Es para quitarse el sombrero ante tanta sabiduria,entrega y amor por la profecion, que orgullo se siente al conocer que se le brinda este homenaje y verlas nuevamente, los que vestimos esta bata blanca las tendremos siempre presentes FELICIDADES PROFESORAS Y MUCHAS GRACIAS

  2. Muchísimas felicidades a las profesoras y al profe Guerra, fui discípula de todos y han sido inolvidables. Ëxitos en su vida futura y el eterno agradecimiento de los miles de alumnos que ayudaron a formar.